sábado, 21 de mayo de 2016

EL CURA MAGO

EL CURA MAGO
Por Francisco Cadrazco Román
Escritor Colombiano – Región Caribe


Luis, era un Sacerdote de la religión Católica, perteneciente a los misioneros de Burgos, de unos 40 años, nacido en una Provincia de España, llegó a mi pueblo en la década de los sesenta, media 1.89 de estatura, rozaba la puerta de la sacristía y la de la casa Cural tuvieron que alzarla un poco, tenía la nariz como Pinocho y el cabello rizos como puerco Espín.

No respetaba  la disciplina del Vicariato Apostólico del San Jorge, por esos motivos y razón lo mandaban para Montelibano y la región indígena del tambo en el alto San Jorge, pero a la vez era un buen predicador, buen amigo y hombre de mucha fe.

Cuando se reunían  en retiros espirituales, llegaban de toda la región y en total eran unos 80, no alcanzaban los monaguillos para ayudarlos a oficiar su misa diaria, casi todos los jóvenes de la escuela primaria se ofrecían de voluntarios para esa misión, una tarde se dirigió a mi persona, preguntó cómo me llamaba y me invitó a que le ayudara a oficiar su misa.

En las noches, después de los oficios religiosos, reunía  en el atrio de la iglesia a gran cantidad de personas y comenzaba a hacer sus trucos de magia, sacaba de la multitud a una persona y la mandaba a buscar una hoja de papel, por su puesto que de un cuaderno, porque el periódico que llegaba al pueblo era el campesino y sus hojas después de leerlo las cogían para envolver los huevos criollos de las gallinas para después venderlos.

Ya con su papel en la mano lo doblaba  en cuatro partes y ordenaba a su ayudante a soplar, como resultado aparecía un billete de 50 centavos y se lo entregaba al joven que más corría y llegara a la tienda más cercana a comprar galletas de panela, pero el emisario solo llegaba con el billete  hasta la mitad del camino a pesar de la velocidad que llevaba.

Después cogió una moneda de 5 centavos de plata al 90% y se la introdujo en la oreja a su secretario, buscaron la moneda por todos lados y no apareció, la tenía en el ombligo.

En la mesa de comedor de 30 puestos que había donde las monjas, ocupaba el puesto al lado izquierdo del obispo para este controlarlo, sin embargo se le esfumaba y de los platos servidos también se desaparecían las porciones de carne.

En una tarde asoleada, cuando la temperatura estaba en su máximo, se situó en la ventana de su alcoba y miro al horizonte, no pasaron tres minutos cuando el cielo se oscureció y cayo un aguacero con rayos y centellas, se desbordó el arroyo La Dorada y se incomunicó la Villa, las babillas se saltaron de la playa, las otras se bañaban por las calles, se encontró un pescado vivo en la mitad de la placita.

En la Esquina de la niña Chancho, después que se oficiaba la misa de las ocho de la noche y en tiempo de invierno cuando solo se veía con los relámpagos, se apostaba en el pretil en espera a que yo pasara y se convertía en un gran perro negro que brotaba llamas de candela por su lengua larga, se me crecía la cabeza, los cabellos se erizaban y a correr se dijo.

Una vez tenían la comida embolatada y se fue con su secretario en una chalupa, llevaba una escopeta 12 de regadera, se situó silencioso en playa doña luisa y piscingos que llegaban eran presa fácil para el almuerzo, todos estábamos pendientes de los perdigones, él se los tragaba.

En el colegio de primaria donde asistía a clases, una vez en mi pantalón mocho con bolsillos largos me aparecieron un rollo de billetes de cincuenta centavos, me iban a expulsar por no saber la procedencia de ellos, en esos difíciles minutos y angustias en la que me encontraba, apareció el cura riéndose y le dijo al profesor Raimundo Bravo que los billetes eran para la merienda de todos los alumnos, ese día comimos turrones de coco, arranca muelas, arropillas y panes de coco, con chicha de maíz en la esquina de la niña pupo.

Se levantaba en las noches oscuras y con una sotana blanca de dormir recorría todo el pueblo acompañado del aullido de los perros, las puertas y ventanas se tiraban, las trancas de mangle se caían y el miedo y terror era total.

A mi papá se le aparecía en el monte y le ayudaba a cortar la carga de leña, a la hora de haberse ido ya estaba mi papá en casa, pero no decía quien le ayudaba a recoger la leña.

En una noche bien oscura, con ganas de llover, se me atravesó en forma de un mulo cerrero en mitad del camino, pase por sobre de él, se levantó y me tiro por los aires a cinco metros, todos los habitantes de la placita se levantaron y llegaron a mi casa, porque el diablo me salió.

Por último, como él me tenía mucho aprecio, me descolgó la hamaca donde dormía y la amarró en el patio entre el árbol de mango y el palo de coco, allí amanecí plácidamente dormido, mi papá Javier que lo conocía manifestó esta es obra del padre lucho.

Luis Arocena Lavandía, un cura Mago, con mucho carisma y sobré todo con mucha fe, como todos los curas españoles, no avisaban cuando llegaban al pueblo, tampoco avisaban cuando se iban, al igual que el monaguillo, su secretario, así como vino,  se fue.







sábado, 7 de mayo de 2016

TIGRE MICHELL

TIGRE MICHELL
Por Francisco Cadrazco Román
Escritor Colombiano-Región Caribe

Rafael Giraldo Vélez, era un antioqueño negociante de cuanto cachivache se pudiera vender o canjear, una vez en el puerto fluvial de la Villa se presentó un circo de carpas procedente de Magangue, en el venían tigres, leones, jirafas, micos, caballos poni, gallinas kiriki y perros inteligentes, su dueño un africano que los tenía entrenados, les daba buena comida, pero no eran animales libres.

Entre los animales del circo sobresalía un Tigre que hacia malabares, intercambiaba la inteligencia humana con su raciocinio animal y por esas piruetas se ganaba el cariño y aprecio del público presente y su dueño se ganaba sus pesos.

Una noche bien oscura, cuando el corcovao desde las serranías de San Lucas en el sur de Bolívar emitía su rugido y los truenos y centellas brillaban con luz propia, los animales se inquietaron y formaron desde sus jaulas un zafarrancho que todo el pueblo se alarmó.

A la mañana siguiente en la chiva de palos llamada la melón, que trasportaba pasajeros de Corozal a la Villa, llegó don Rafa Giraldo dispuesto a comprar caballos y mulos, tan pronto se bajó, el cubita le contó lo que había sucedido anoche en el circo de la placita.

De inmediato don Rafa Giraldo se dirigió al circo y habló con el africano su dueño que ya cansado de recorrer el mundo estaba dispuesto a vender el circo o canjearlo por unos kilos de bagre o pacora salada, don Rafa estaba interesado en comprarlo, a la media hora estaban en la Alcaldía elaborando un documento de Compra y Venta y se llevaron el circo para Medellín.

Don Rafa mandó a un Médico Veterinario (Basarius), a examinar a los animales encontrando al tigre malabarista enfermo, lo llevaron para una clínica de animales y cuando lo iban a inyectar para curarlo, se escapó, cogió calle derecha y fue a dar a una terminal de trasporte interdepartamental, se metió al baño, dio cinco vueltas de trompo y se volvió un humano con melena larga, al igual que en el tiempo jipi.

Compró un tiquete con una plata que le había escondido a su antiguo dueño, en la ventanilla de compra la señorita le pregunto que si para Barranquilla, él con un movimiento de cabeza le dijo que si, le preguntó su nombre y con una voz ronca le dijo que Michell, tigre Michell repitió, se acordó del segundo apellido de su dueño de origen Africano.

A las doce horas estaba Tigre Michell en el Paseo de Bolívar de Barranquilla, donde quedaban los transportes interdepartamentales, el conglomerado lo miraba y murmuraban y ese jipi negro de donde vino, nojodasss aquí si llega gente rara.

Se orientó y escuchó una hermosa melodía de corte Africano que le taladraba los oídos, salía de un sitio de cantina, llegó, pidió una cerveza, dos, tres, y cuatro, se quedó dormido, a la media noche el cantinero lo llamó, señor, señor despierte es media noche, Tigre Michell levantó la cabeza de Tigre peló sus colmillos y el tipo cogió calle, todavía no ha regresado, al día siguiente llegó el dueño del local y se encontró fue con Tigre Michell, quien le explicó que el cantinero se había marchado y lo dejó encerrado.

A partir de ese momento Tigre Michell se volvió cantinero, Disjoki y bailador de Salsa, él era africano y ese sabor inconfundible se lleva en la sangre. Bailaba en tarima y cogió mucha fama y como los Lompley de música africana venían de Francia y eran exclusivos de cada Pico, lo que el oído costeño escuchaba, así se llamaba el disco, hasta que llegó el exclusivo Tigre Michell, el ejen, la muha, Akien, la bollona, el militar, el Giovanni, el Satanás, a Coco, Rapizan, Bote en Bote, Carolina, la banda, la botellita, la Tota, Mamemá, la Bomba, el Cheque,  el Salomón, la turbina y muchos más, que después de cuatro décadas se siguen escuchando en los bailes, en los hogares, porque los pico y verbenas desaparecieron de las calles de Barranquilla.


Tigre Michell, un Tigre de Bengala Africano, nacido en el Congo, que recorrió el mundo de circo en circo, hasta que su inteligencia animal lo convirtió en humano y vino a dar a la hermosa ciudad de Barranquilla, la puerta de Oro de Colombia, la Arenosa, la Salsera, la Picotera e inmortal, con sus puertas abiertas de par en par, mis recuerdos Tigre Michell, amante de la buena Salsa Africana.

lunes, 2 de mayo de 2016

LOS TRES CAMINOS- Pi 3,1416

LOS TRES CAMINOS- Pi 3,1416
Por Francisco Cadrazco Román
Escritor Colombiano, región Caribe

Petrona Bandera Valdés es una mujer entrada en los sesenta y seis años de edad, de gruesa figura, de altura en estatura, carismática de la Iglesia Católica Apostólica y Romana, Dios le ha dado el don de comunicarse con los que ya no están en este mundo, a través del sueño, a ella la visitan aquellos seres que se han ido, pero sus almas no descansan por haber dejado situaciones pendientes en esta Vida. Ella es como una Medium.

Sus hermanos y varias personas que la conocen, dicen que está media loca, que le hace falta un tornillo en su cerebro, pero mano Sico afirma que lo que dice y hace Petrona es verdad, ella siente la presencia de una silueta que se acerca y le comunica mentalmente que necesita un favor, a esa voz, la identifica Petrona a si es Fulana, que quieres le contesta con su voz, necesito que ores ante el Santísimo que me perdone y que perdone a Patrocinio mi esposo, que no hemos podido descansar, tampoco perdonarnos.

Resulta que cuarenta y cinco años atrás del calendario de la Vida, Patrocinio por Celos le quito la vida a su mujer, le disparó con una escopeta de regadera, ahora están allá, dando vueltas y no han podido gozar del reino de los cielos o del infierno.

Petrona se alista a cumplir su promesa, entra a la iglesia se arrodilla ante el santísimo expuesto en el altar mayor, y despacio con mucha fe va pidiendo que la perdonen y que también perdonen a las dos personas que murieron trágicamente por un error humano que tiene nombre, el alcohol en el cuerpo humano.

Y así Petrona todas las noches recibe en su hogar y a través del sueño a personajes del pueblo y de otras latitudes del meridiano y línea Ecuatoriana de este mundo.

La ultima Charada de Petrona, como ya la conocen se la hizo el Pulpo, se coló en la habitación de Petrona, esperó que se durmiera y se le acercó a la cama, con voz baja le dijo quiero que me ayudes, que necesitas le contestó  en medio del segundo sueño, quiero ganarme la lotería, de inmediato Petrona dijo en su mente, este no está muerto, los muertos piden indulgencias de perdón por lo que hicieron durante el tiempo que el corazón palpito, este es un vivaracho que me quiere mamar gallo y esa voz es la de mi vecino el raterazo del pulpo, ese que se pasa en la esquina enredado en el mundo de la maldad.

Compra la lotería mañana el número es Pi 3, 14 16. Le contesta el pulpo, eche Petrona, ese número no existe en lotería, ella le contesta ves donde el Profesor de matemática que él te orienta.

Bien temprano Petrona llama por celular a su primo el profesor de matemáticas y le cuenta lo que pasó anoche y le dice que atienda al Pulpo, dicho y hecho apenas el profe va pasando a las siete y media para su colegio, lo aborda el Pulpo, profe necesito un favor, el profe le contesta erda pulpo no llevo una moneda, no me han pagado. El pulpo le dice nombe profe no es de dinero, es que soñé anoche que me había ganado la lotería con el Pi 3,1416.

Ya sabido el Profesor le dice, erda Pulpo tu si eres de buenas, suma esos números y lo que te dé, vas allá donde Pitágoras el que vende la lotería y le compras el billete entero, sino sale hoy sale en el trascurso de la semana.

A los veinte minutos pasó el Pulpo con el televisor plano de 42 pulgadas que había sacado su mamá a través de Brilla, lo empeñó y compró el billete de la lotería, al día siguiente pasó con el Equipo de sonido de su hermana y lo empeñó, al tercer día la nevera, al cuarto día la lavadora que alquiló la mamá para lavarle la ropa y por último fue allá donde Petrona para que le prestara plata.

Se pasó la semana y el pulpo no atinaba ni la última cifra de la lotería, se desesperó y volvió a esconderse en la habitación de Petrona la médium, esperó que se durmiera y le habló, hey Petrona, ese número no ha querido salir, mi mamá y mi hermana le hablaron a la policía para que me pongan preso, les empeñe todos los enseres de la casa.

Petrona le contesta yo solo hablo con los muertos, que te dijo el profe de matemáticas, él me dijo que sumara el número y fuera donde el lotero Pitágoras y le comprara la lotería de la semana.

Bueno Pitágoras no vende lotería, él era Pitágoras de Samos un filósofo y matemático griego considerado el primer matemático puro. Contribuyó de manera significativa en el avance de la matemática helénica, la geometría y la aritmética.

“El número pi tiene infinitos decimales y a lo largo de la historia se le han dedicado millones y millones de horas de estudio e investigación. Aunque se ha llegado a descubrir unos 2,7 billones de decimales de π. Ni la computadora más poderosa inventada por el hombre ha sido capaz de calcularlo sin márgenes de error. Hasta pareciera representar el mismo enigma que plantea el concepto del infinito en el Universo.

La cifra de 3,1416 es el resultado de cálculos matemáticos que se vienen perfeccionando desde que los antiguos egipcios descubrieron que existía una relación constante entre el diámetro y la circunferencia de un círculo”. Y continuo Petrona en el segundo sueño explicándole al pulpo esa fórmula matemática a los que los vivos le tienen pánico, terminó diciéndole:

El Pi, es la Sirena de la Policía que viene por ti, el número 3,1416 es el que te van a poner en el pecho allá en la URI, solo te quedan tres caminos, el de la cárcel, en el hospital o el Cementerio si sacas el revolver que tienes en el bolsillo del pantalón, en esos momentos sonó la alarma de la patrulla de la policía Pi, Pi, Pi,que venía en camino a buscar al raterazo del Pulpo, que tanto daño le había hecho a sus vecinos y su familia.


A la semana siguiente el profe de matemáticas sumó los números y se ganó la lotería, que compartió con Petrona, la médium entre los vivos y los que están dando vueltas y no encuentran su nuevo hogar en el más allá.

lunes, 18 de abril de 2016

CUANDO TU IBAS, YO VENÍA

CUANDO TU IBAS, YO VENÍA
Por Francisco Cadrazco Román
Escritor Colombiano, Región Caribe

Así es, Manuel Jacinto a La Cintura, cogió camino en su canoa de cinco varas, punteada por su socio Carlos José con un palo de tres metros una horqueta en su punta y navegaba por una tabla de cativo al lado derecho de la gran embarcación, mientras tanto Manuel Jacinto la timoneaba sentado en una tabla, con un canalete de dos metros.

Río arriba cargado de plátanos, que vendían la mano a dos pesos, recordando que la mano de plátano o pescado es de cuatro unidades, por eso de las matemáticas inexactas, y en cada veinte plátanos o cinco manos se le agregaba un plátano más.

La mercancía la contaba Carlos José bajo la mirada de águila de Manuelito Jacinto, allí estaban las ganancias de tanto trabajo y navegando el inmenso rio Cauca, en esa correría llegaron a la boca del Cura, llamado así a un caño que mandó a abrir  un Cura Párroco religioso de las Misiones de Burgos España en Guaranda Sucre y que comunicaba los ríos cauca y san Jorge.

En los albores del día, salieron los amigos a cerrar el recorrido, desde la otra orilla un negociante de panelas sacó un pañuelo blanco y lo ondeaba cual bandera izada, esa señal o código de río da aviso a que la canoa llegue a esa orilla.

Era Camaleón, un hombre de esos que el ojo le jugaba y al menor descuido sacaba su partida, se alertaron los dos hombres, pilas que es Camaleón, se saludaron y el hombre de la orilla del río le dijo a Manuelito Jacinto que tenía unos bultos de panela para canjearlas por plátano, aceptaron el canje se orillaron y comenzó el conteo, primero contaron las panelas.

Cuando habían contado veinte panelas Camaleón paró el conteo, porque no habían colocado la panela del vendaje, Manuelito le hizo ver que la panela no tenía vendaje, menos eran cuatro la mano, porque la panela no tiene mano.

Al terminar de contar la panela habían quinientas panelas que serían cambiadas a palo limpio por quinientas manos de plátanos según los códigos mercantiles de la Costumbre y la razón Comercial del siglo diecinueve y veinte, en nuestra costa caribe Colombiana, donde las reglas se imponían de palabras y que palabras.

Había un pero en esta transacción comercial, como era un canje de productos no había vendaje a las cinco manos de plátanos, cosa que no le gustó a Camaleón y volvió a alegar con Manuelito y Carlos más los cargueros que tenía Camaleón, fue cuando Manuelito le dijo a Camaleón que cuando él iba ya yo estaba en casa reposado, allí fue donde Camaleón cambio de color, mandaron a buscar al inspector más cercano y este determinó que Manuelito estaba actuando en razón, que en Canje de Mercancías y Fiaos de las mismas no había vendaje.

A los comerciantes se los cogió la noche en esa orilla, contrataron a un celador para que cuidara las dos canoas cargadas con plátano y las quinientas panelas canjeadas.

Cuando la madrugada comenzó a despuntar a orillas de río, al celador se le caló el frío en la espina dorsal, que ni el tabaco habano que se estaba fumando para espantar los mosquitos, quitar el sueño y el hambre pudieron  y sus parpados se entrelazaron y comenzó un concierto de ronquido, que hasta las babillas se saltaron a la orilla a bailar.

Momento que aprovecharon cuatro hombres fornidos que había mandado Camaleón a robar la mercancía de Manuelito y Carlos que a esa hora departían en la cantina del pueblo dos botellas de ron Ñeque o ron campesino, ese que hace pelear hasta un cura.

A la mañana llegaron a la orilla desamarraron su gran canoa y se largaron para sus casas a tres tabacos de distancia. Mientras tanto Camaleón le daba una fuerte muñequera a los cuatro ladrones que se robaron la canoa de él. Y el celador cogió playón porque lo andaban buscando por dejarse robar.

Cuando tú ibas, yo venía, ese fue el letrero que dejó escrito Manuelito con carbón de leña de mangle en el costado de la canoa del vivo de Camaleón. Cuando camaleón quiso llegar al puerto donde desembarcaron los dos negociante a reclamar, ya un camión de estaca estaba en el mercado de la capital desembarcando la panela.


Cuando tu Ibas,  yo Venía.

sábado, 9 de abril de 2016

EL RETIRO DE LOS INDIOS

EL RETIRO DE LOS INDIOS (RELATO)
por Francisco Cadrazco Román
Escritor Colombiano Región Caribe

No es que los indígenas de la Etnia Zenu, Gobernados por el Cacique Panzenú de los alderedores de la gran Ciudad de Montería, se retiraron de sus tierras, es un hermoso sitio ancestral Zenu, aquí en este apacible lugar, donde la naturaleza parió Árboles de Mamey, Cacao, Níspero, Guama, Guayabas, Aguacate,  Zapotes, Papayas, limón, Naranjas, Mandarinas, Plátano,  guineos, Maíz, Yuca y toda estas frutas y pan coger, lo sembraron los indígenas en una tierra planificada y abonada, según el concepto de montículos o camellones y a los lados una zanja con agua o canales de riego permanente traída por gravedad del terreno desde el gran río Sinú.

A ellos se les debe el equilibrio que presentaban los ríos de la región, evitando inundaciones, sequías, la abundancia de peses perduró por siglos, hasta la década de los años 1980, cuando comenzaron a escasear los peses.

En cuanto al Retiro de los Indios, un caserío de Cereté Córdoba, a orillas de la carretera hacia Montería, era el lugar donde todos los indígenas con mando de la Etnia Zenu se reunían en el mes de noviembre para planificar las cosechas que se sembraban en el mes de Marzo, cuando caían los primeros aguaceros del año.

Todavía se conserva ese hermoso lugar, lleno de árboles frutales cuyas cosechas sacan los descendientes de la Etnia Zenu a la orilla de la carretera a vender a los miles de transeúntes que van para Montería y su Aeropuerto los Garzones, en el corregimiento del mismo nombre.

La paz y la tranquilidad que se respira en el Retiro de los Indios, donde el clima es fresco y la atención de sus habitantes demuestra a un pueblo pacífico, trabajador, ellos los indígenas Zenu, se resisten a desaparecer, bajo la mirada ciega e indolente de las autoridades del país.

No perdamos de vista a este hermoso pueblo ancestral, que de allí venimos, antes de las mezclas raciales e invasión de extranjeros. No es verdad todo lo que dijeron, nos contaron la historia al revés, todo el oro se lo llevaron, nos dejaron pocas cosas que servir.

Evocando esa hermosa composición protesta Vallenata, Sabanera. “El Indio Sinuano”, que un día compuso el gran Maestro David Sánchez Juliao, uno de los baluartes del triángulo de la inteligencia y el saber Costeño, compuesto por los siete departamento que forman la región Caribe, y que  interpretara magistralmente Gilberto Alejandro Durán Díaz, para hacernos lloran de coraje y remordimiento de una historia de desastres de los extranjeros invasores, que ya a la mayoría de sus habitantes se nos olvidó de la mente.

Hoy entre cuentos porros y fandangos, la vamos a recordar, para sensibilizar los corazones y tomar buenas decisiones, somos orgullosos de nuestra raza y algún día nos volveremos a pintar los cachetes de color e infundirles a ustedes miedo y temblor:

Yo soy indio de los puros del Sinú
Yo soy indio chato Cholo y Chiquitín
Esta Tierra es mi Tierra
Este Cielo es mi Cielo.

A mi casa llegó un día el español
y del oro de mi padre se apropió
y la tumba de mi abuelo como guaca exploró

y mi tierra me quitaron de las manos
Despojado quede con mis hermanos
al abrigo de los vientos
 relegado a los pantanos

y mi nombre desterraron para siempre
con sus nombres bautizaron a mi gente
Los Chimá son los Rodríguez
Los Arachez son los Sánchez

Muchas cosas que los blancos se creen de ellos
Son producto de mis abuelos,
como el bollo, la hicotea, huevo de Iguana y el Sobrero

Y mi historia la contaron al revés
me dejaron pocas cosas de servir
Y lo único que queda de mi raza
Lo usaron para burlarse de mí:

Indio Cholo pelo largo
gran comedor de babilla,
cogedores de cangrejo
fabricantes de esterillas,
con su nariz achatada
y su porte medio metro,
con los tobillos torcidos.

Oye blancos les advierto si señor
que mi raza volverá tal como el Sol
a pintarse los cachetes de color,
a infundirles a ustedes miedo y temblor.

Porque Este Cielo es mi cielo
Esta Tierra es mi tierra.

El retiro de los indios, tierra de Paz y amor, sitio ancestral, patrimonio Cultural de la Región. Visítalo.

En honor a una amiga que le brotan de sus ojos las lágrimas al escuchar esta melodía: Olga Sánchez en Chinú Córdoba, descendiente de la raza, a todos los Sucreños y Cordobeses, que llevamos en la Sangre el ADN, de la raza Zenu.



domingo, 3 de abril de 2016

LA HERMOSA MARIPOSA ENCANTADA

LA HERMOSA MARIPOSA ENCANTADA
Por Francisco Cadrazco Román
Escritor Colombiano Región Caribe







En el bello Jardín de mi Hogar, en el traspatio donde las Gardenias, los Tulipanes, los nardos, las rosas rojas, amarillas y cobrizas, con dulzura y amor abrían sus pétalos, después de un roció  natural de la creación de mi Dios, se presentaba una hermosa mariposa, imposible adivinar sus múltiples colores,  aleteaba al chupar el néctar y cargar en sus patas el polen de la reproducción de la Naturaleza, angustiada por su corto tiempo de vida.

Ella sabía que mi persona la estaba observando fijamente, angustioso ejercicio que solo duraba unos pocos minutos porque ella revoloteaba, pasaba sus largas alas por mis narices chatas, hacia una circunferencia en el aire y partía siempre a la misma dirección, cuando iba a cinco metros de distancia se desaparecía, espabilaba varias veces, me pellizcaba en el antebrazo derecho y gritaba Uuuuuuuuuuuz.

Comprendía que no era la misma mariposa de ayer, era otra semejante, pienso que cambiaba de ropaje,  me adoraba, ella lo demostraba todos los días de mi vida me dejaba una sensación de amor, de felicidad, para mi esa mariposa representaba alguien que me quería de verdad, sentía sus aleteo en mis oídos, ya unas personas que saben el tejemaneje de lo humano, de lo divino, del más allá, me lo habían confesado, pero a pesar de mi fe ciega en el creador, tenía mis dudas.

Tengo que confesarles que un día cansado de la misma operación con la Mariposa encantada, saque la rula colín del armario de Herramientas y me dispuse a podar el Jardín, tres machetazos a la derecha y dos a la izquierda, no importando si estaba florecido, no acordándome que la mariposa iba a regresar a la hora en punto de su corta vida a ofrecerme sus coqueteo, confundiendo mi mente si eran de amor o de amistad sincera.

Por ultimo vendí mi casa de habitación, recogí mis chécheres y me largue para donde la brisa da la vuelta,  tan pronto llego, me encuentro con un inmenso Jardín al frente de la nueva vivienda, el cansancio del traslado de mis enceres, me venció el sueño, fue cuando supe que la Mariposa Encantada habitaba en mi alma, ni siquiera en mi corazón, óigase bien, en mi alma.

Me dijo: Porque te fuiste dejando ese hermoso Jardín donde yo me deleitaba viéndote con mis ojos en las alas, pensaste que te ibas a librar de mí, grite internamente, mi esposa no me escuchaba, hasta que la memoria gris dio la orden y brinque de la cama como un resorte de amortiguador de vehículo y fui a tener a la puerta principal de la alcoba, mi compañera desde hace treinta años, que sabe de mis aventuras nocturnas mentales, también salto de la cama encendió la luz y me dijo, tenías pesadillas, estas pálido, todo atormentado, sin saber la realidad de la Mariposa Encantada u otro ser de mis pensamientos, esos que vuelan muy alto y siempre están donde ellos quieren estar.

No volví a ver esa hermosa Mariposa, no una cualquiera, esta era bella, indescriptible, pero estaba seguro que iba a regresar, me dispuse a sembrar gardenias, rosas y fonches en el inmenso traspatio de mi nuevo hogar, allá donde rugen las piedras que arrastra el río, donde la fertilidad de la naturaleza pario árboles inmensos, donde anidan los pájaros Péndulo, se mecen los micos rojos aulladores,  aquí se siembra una mata  de yuca y da cosecha para un año y más, en fin un hermoso paraíso encantado como la bella Mariposa, a quien la bautice como Z.

Z, la última letra de la abcdario, la misma que ayer bien temprano se presentó revoloteando, meneando su cuerpo diminuto cual bailadora Árabe en concierto familiar, con el aplauso de los presentes y con su mirada fija en mí.

El palpitar de mi corazón era tan fuerte que mi cuerpo se contoneaba, no podía perder esos momentos con la mariposa y salió de mi garganta las palabras que emitió mi mente: Volviste mi Mariposa Encantada, quédate conmigo que yo te necesito, hay un inmenso vacío en mi alma que no sé quién me lo dejó. Me dijo  con voz entre cortada, fui yo mi hermoso hijo, mientras se trasformaba en una hermosa mujer árabe o Hindú, ataviada de ropas de colores igual a la mariposa, yo te parí en tu pasado mundo, estaré en tu mente y en tu corazón, dio dos vueltas alderedor y se marchó. 

Ahora mi sufrido corazón  descansa y se abre paso a otras locuras de la mente y del alma.

Adiós mi Hermosa  Mariposa Encantada, madre en mi mundo anterior.


lunes, 28 de marzo de 2016

EL CABALLO DE HERRADURAS AL REVÉS

EL CABALLO DE HERRADURAS AL REVÉS
Por Francisco Cadrazco Román
Escritor de la Región Caribe- Colombia

Imbastaro Primorí era un señor entrado en edad, su defecto en la vida era enamorar a las niñas, comprárselas a sus padres por diez pesos, él había llegado en un barco carguero desde la Alemania Nazi y se arrinconó en Pisa Bonito.

Una vez pisó mal, se enamoró de la hija de Rula de dos filos y perdió el año, la bravura y la cordura mental, al saberlo el padre de la menor, se colgó la Vaina y dentro de ella la rula afilada en piedra de amolar, lo buscó toda la noche y en la madrugada le siguió las pisadas de herraduras del caballo de Imbastaro.

La sagacidad del Forastero llegó a un camino de dos salidas, allí se bajó del caballo, sacó puntillas y martillo y en un dos por tres le cambio las cuatro  herraduras a su caballo, se las colocó al revés para despistar y cogió el camino derecho, por el camino izquierdo mandó a un trabajador a todo galope, a tres kilómetros venía Rula, que al llegar a los dos caminos notó que un caballo venia por el camino derecho y otro caballo iba por el lado izquierdo, por supuesto que seguía al caballo del camino izquierdo.

Mientras tanto Imbastaro le llevaba una distancia prudencial difícil de alcanzar, al llegar a Boscanta, pueblo grande con un cruce de tren abandono su caballo de herraduras al revés, cogió tren y guardo distancia con Rula que pernotó a las cinco horas al punto de cruce de tren.

A la primera parada del tren se bajó y cogió chance en un camión que venía hacia el cruce del tren de donde partió al dejar su caballo, rula descubrió el caballo en un parqueadero y le notó que tenía las herraduras al revés y se llenó de rabia hacia el forastero y juró que se las pagaría, a los pocos minutos venia el tren y se embarcó siguiendo al forastero.

Imbastaro llego al punto del tren se bajó del camión buscó su caballo y nuevamente le cambio las herraduras, llegó a Pisa Bonito buscó a su mujer, alquiló un camión carguero y se le llevó todo lo que tenía Rula en Casa, sacó un permiso al camión hasta Boscanta y luego en vez del seguir al norte cogió camino al sur, dejo a su mujer donde una tía de ella y siguió camino sin rumbo.

Totalmente despistado Rula, retornó a su hogar encontrando su casa sin sus muebles y pertenencias, entonces se volvió camionero y recorrió todo el país buscando a Imbastaro y su hija.

Una tarde noche llegó a un paradero y parqueaderos de carro mulas, se bajó buscó alojo y contemplo la figura ya vieja de Imbastaro y un niño de un 8 años a su lado, se le acercó le pago el parqueo del carro mula, lo analizó, detallo y busco la peca roja al lado de la nariz del viejo y preciso allí estaba.

En horas de la mañana rula se subió a su camión y siguió a Cartago, entregó mercancía, regresó al sitio donde estaba Imbastaro, parqueo su Carro mula comió durmió y al día siguiente cogió carretera, entregó el Carro mula al dueño, le dijo que no trabajaba más, con la liquidación compró un revolver y se devolvió a arreglar cuentas con el forastero y rescatar a su única hija.

Las únicas palabras que escuchó Imbastaro el Alemán fueron: “Imbastaro vengo por mi Hija”, seguido de un sonido pan pan pan pan pan pan y le vacío los seis tiros que estaban en la recamara de un Coll Caballo 38 largo pavonado. Hechos sucedidos en este mundo, donde unos pocos quieren ser más hombres que otros.

Rula afilada de los dos lados, cogió una moto se alejó de la escena del crimen llegó al comando de policía entregó el revólver y se acusó culpable en defensa propia por la burla de Imbastaro y el perjuicio a su hija menor de 14 años, le colocaron en el juicio un Abogado de Oficio y a los dos meses salió libre de culpas, hoy vive en el mismo sitio con su hija y un nieto que le dejó el viejo verde de Imbastaro Primorí un Alemán que huyó de la Guerra de Hitler.

Entre el cielo Y la tierra solo cabe la Y, lo demás está al descubierto.