sábado, 20 de mayo de 2017

MI HIJO SICO, DE PASEO POR EL CEMENTERIO



MI HIJO SICO, DE PASEO POR EL CEMENTERIO
Poor Francisco Cadrazco Díaz Román
Escritor Colombiano- Costa Norte

Al igual que el miedoso del negrito en Aguas Blanca Cesar Colombia, hay un personaje que se las tira de bravo y dice que no le tiene miedo a nada, ni a nadie, me refiero a mi gran amigo el hombre  de la guitarra mágica, nacido en Urumita con el cuento de la gallina subida en el palo de mango, que le cayó en la cabeza, pero eso es de bocas hacia afuera, la franqueza del compadre Sico, está a prueba de balas y torpedos, siempre ha dicho que es miedoso, de eso no cabe duda, en especial a las Iglesias y los cementerios, más cuando era monaguillo que le tocaba ayudar a enterrar a los muertos y cerrar la basílica menor del señor de los milagros en la villa a las ocho de la noche.

Vea que las costumbres han cambiado con el transcurrir del tiempo, cincuenta años atrás. No se veían humanos vivos transitando por el cementerio en horas de la noche, amén de visitar a los seres queridos que ya partieron hacia la eternidad, o el día de los difuntos a llevarles flores, encenderles velas y limpiar sus tumbas.

En mi vida, he recibido sustos, buenos y malos, hablemos de los malos, por ejemplo, el día que el burro moro, rebuznó a mitad de camino cargado de leña, y con mi persona encima hurgándolo de los pelitos del lomo para que aligerara el paso. Ese día en especial supe lo que es hablar un burro, pero como no me creyeron.

O la vez que me resbalé de la boca del volcán el tesoro en San Antero Córdoba, y fui a dar a diez metros en tres patas, por la terquedad de no soltar un frasco bocón de vidrio lleno de lodo. Una voz me decía, no lo dejes caer mijo Sico.

Pero para morirse de susto, ver a una mujer vestida de blanco blanco, atravesando el cementerio de norte a sur a las cuatro y cuarenta y cinco de la mañana, hay que tener “cojones”, más que alza una de las manos con guantes blancos y chalina en su cabeza, me saluda sin conocerme…

Me tenían en una silla plástica sentado y dándome agua de azúcar, cuando abro mis ojos color miel, me preguntan mi nombre y seguido que hacía en el cementerio a esa hora, ya recuperado y con mis seis sentidos en función, recuerdo a la mujer vestida de blanco que nuevamente venia hacia mí con un pocillo con café tinto cerrero, de esos que levantan el ánimo.

No me tenga miedo, dijo, estoy viva todavía, lo que sucede es que vivo del lado atrás del cementerio y por no dar esa vueltona…. Atravieso todas las mañanas el cementerio cuando voy para misa de cinco, todas las personas lo hacen, hay una entrada al fondo.

Ahora dijo la mujer de blanco, ¡Quién es usted, es forastero?. Bueno podría decir que si soy forastero, le contesté, tengo cincuenta años aproximadamente que me fui de acá, vengo muy poco, porque solo tengo a los viejos que me criaron, en el cementerio, al milagroso y medio pueblo que son mis familiares, soy el Cubita de la placita, criado desde niño por Isabel Román y Francisco Javier Cadrazco García (Calderón).

La señora de blanco exclamó “Haaa tu eres mijo Sico”. Si señora así me decía mi mamá, me abrazó se presentó con su nombre y apellidos y salió siendo mi familiar, nacida diez años  antes de mi partida de mi hermoso pueblo “La Villa de San Benito Abad”.



sábado, 13 de mayo de 2017

KATHERINE





CON TODO CARIÑO, LE DEDICO ESTA HISTORIA DE VIDA Y AMOR, REAL Y VERDADERO, A TODAS LAS MADRES DE ESTE PRECIOSO MUNDO, EN ESPECIAL A MI ESPOSA, POR DARME LA SATISFACCIÓN DE SER, HIJO Y PADRE.

KATHERINE, LA JOVEN “IMAGINARIA” MÁS HERMOSA DE LA PLACITA EN SAN BENITO ABAD. Por Francisco Javier Cadrazco Díaz Román.


Katherine, era la Joven más hermosa de la cuadra de la placita donde me críe. A su corta edad sobresalía en belleza e inteligencia ante sus amigas del colegio, decían los vecinos mayores, que esa joven iba a ser una gran mujer. Tenía la piel rosada al igual que sus pómulos, su cabellera era de color rojizo, muy sencillita y tímida al mirar, parecía haber nacido en el Departamento de Boyacá. Para esa época mi persona, era un adolecente que daba media vida por esa hermosa y agraciada jovencita, con deseos de estar a su altura y pretender algún día hacerla mi esposa.


Sus padres y abuelos la adoraban y la consentían, era la mimada del hogar, única mujer, los demás hermanos era varones.

Bajo la potestad de sus abuelos y el cariño de sus tíos a esa joven no se le acercaba ningún pollito, eran muy celosos, en la finca “La Concepción” donde se crío había mucho Ganado, en la mía solo había un burro viejo que serbia para conseguir el sustento de la familia, en su casa la comida sobraba y en las tardes, con ella alimentaban a los perros, las gallinas y los pavos. Miren que contradicciones de la vida. En mi mente Katherine era la reina de mi hogar, era mi diosa, la mujer más linda en la creación de mi Dios, la veía acompañada de unos hermosos hijos, para cerrar la felicidad de mi hogar.

Solo eran ilusiones, ella estaba destinada a un hombre de alta alcurnia, tenía asegurado su futuro al lado de sus padres, abuelos y tíos.

En ese tiempo mi futuro era incierto, solo esperaba un milagro de mi Dios, solo esperaba una oportunidad en la vida, eso sí, con mucha fe y unos deseos de superarme y con una decisión firme a lograr mis objetivos.

Muchos años pasaron y no volví a acordarme de Katherine, la mujer "imaginaria" más hermosa de la cuadra de la placita, a quien amaba en silencio por la edad que le llevaba y por la brecha económica que nos separaba. No veía alternativas para pretender a Katherine, me preguntaba ¿Será que la puedo hacer mi esposa y mantenerle sus caprichos de mujer?
Con mis cortos estudios de primaria, una secundaria en veremos y una profesión a largo plazo, tal vez sí.
En la sala de mi casa, con pisos de arena y tres hermosos parches de cenizas y barro rojo, que servían de adorno, colgaban dos cáñamos para guindar mi vieja hamaca artesanal, marca made in Morroa, en ella, mis pensamientos de adolecente me llevaban con el viento a bellos lugares remotos del mundo que no conocía, avenidas, malecones, cafeterías al aire libre, viñales, gente bella, ataviadas con bufandas y vestidos elegantes, universidades, flotas de buses, sitios que daban esperanzas de volver a ver a Katherine.

Pasaron muchos años en mi vida, mi Dios y los hombres no me fallaron, encontré poco a poco el camino en la vida que andaba buscando, el camino al progreso, al estudio, al trabajo, al buen vivir, a un buen hogar, a una hermosa familia, una profesión, el camino de la rectitud de los valores, de la ética y la moral. No fue fácil la lucha por estos logros, los obstáculos estaban a orillas de mi camino. Siempre fui fiel a los lineamentos trazados por mis padres que me adoptaron desde mis primeros meses de nacido y con la dirección de los sacerdotes españoles, a quien acudí a mis escasos 8 años como sacristán y luego como seminarista hasta mis 17 años de edad, cuando ellos decidieron que debía tomar un rumbo distinto al de ser ministro de Dios en la tierra, por no contar con los recursos necesarios para Ordenarme.

Katherine seguía en mi mente, donde estará, como será ahora como mujer, estará casada.

De lo que sí puedo estar seguro, es que ella no debe acordarse de mí, a pesar de la sonrisa que me brindaba cuando joven.

Me decía, un día cualquiera de mi vida, me voy a encontrar con Katherine y le diré que la quiero mucho, que siempre la he amado con el corazón y la mente, sin barreras, sin tiempo y sin espacio.

En el piso 33 del edificio de mi vida a tres escalones para llegar al 34, me encontré con Katherine, una mujer hermosa sencilla de ojos café de color blanco, igual como se la imaginaba mi mente, lucia ese día una falda larga estampada con periódicos, unos zapatos blancos con pocos tacones, una cabellera negra larga que le llegaba más allá de la cintura, tenía una mirada de mujer cariñosa, como era tiempo de pre carnaval en esta tierra Currambera que me adoptó desde el año 1.974, un domingo de verbena, “A pleno Sol”, allí estaba Katherine, cuando me miró me ofreció su sonrisa, llevaba en su boca unos brakes de colores que la hacían más bella, le correspondí a su sonrisa, compartí con ella toda la tarde, bailamos, me dijo que venía de Aguas Blancas-Valledupar Cesar, la llevé a su casa, un año después la hice mi esposa, les juro que desde ese momento no me he separado de ella un solo instante.

Katherine una mujer bella, una buena compañera y una excelente madre de tres hermosos hijos, Vanessa, Joeth, Diego y mi bello nieto Matías, has compartido con mi persona 32 años de vida, momentos de felicidad, de alegría y tristezas y muchas cosas más, con orgullo recibiste en la placita, la bendición de mi madre Isabel María Román Madera, tienes el cariño y la estimación de gran parte de mis familia y mi persona cuenta con el cariño, aprecio y respaldo de toda tu numerosa familia, en fin Katherine eres la esposa perfecta, como la soñaba e Imaginaba, acostado en una hamaca, en la sala de mi humilde hogar en la esquina de la placita en “La Villa” de San Benito Abad, Sucre Colombia.


Solo te puedo expresar mi hermosa y bella Rubis Alicia Páez De la Hoz (Katherine), que por siempre te voy a amar. (CADRAZCO, Díaz Román Francisco Javier). Libro Huellas en el Transcurrir de la Vida, I Edición.




sábado, 6 de mayo de 2017

PIOJITO Y PIOJÍN


PIOJITO Y PIOJÍN
Por Francisco Cadrazco Díaz Román
Escritor Colombiano-Zona Norte

Bueno hermano, nos ganamos cipotes de remoquetes, gracias a la pequeña estatura que tenemos, pero no te preocupes que de esta vamos a salir airosos, refiriéndose al trampolín de diez metros de altura donde se encontraban en una carpa de circo, Piojito y Piojin.

Piojito y Piojín solo se diferenciaban por un lunar que cargaba Piojin en la planta del pie, difícil obsérvalo, eran gemelos de nacimiento, huérfanos y explotados por los dueños del circo, viajaban de un lado para otro, lo que ganaban lo consignaban en una cuenta común, querían ser empresarios, les gustaba el comercio.

De abajo movieron la cuerda en señal de que la función comenzaba, Piojin se trabó de sus piernas y entrelazó sus diminutos pies, Piojito se amarró a su cintura un cáñamo y se lanzó al vacío.

Una hermosa señora que estaba en él publicó gritó, se mató y abrió sus brazos cayendo Piojito en su regazo, la señora se levantó y salió del circo con Piojito en brazos, le daba besos y besos, cuando llegó a su casa ya el diminuto hombre estaba roncando.

Como pudo Piojín se soltó y cayó en una tina de almohadas acolchonadas que se encontraba en el piso por si alguno de ellos perdía pies, se sacudió cogió un taxi y siguió a su hermano que iba en un lujoso automóvil  dormido, se coló en la mansión y espero al día siguiente para entrar en la casa.

Tan pronto el jardinero de la mansión abrió la puerta, Piojin entró, reparó el entorno y adujo que su hermano mayor estaba en el cuarto numero dos que tenía la puerta entre abierta, pero allí no se encontraba, observó los movimientos y vio salir a la Madan, al poco rato entro nuevamente a la alcoba y fue cuando Piojin vio a su hermano compartiendo cama.

Piojin enfrentó a su hermano y este le dijo que se quedara, que él tenía una nueva vida al lado de la Madán, se lo presento y ambos se quedaron viviendo en la mansión de la mujer más rica de  ese pueblo.

A los dos días siguientes fueron al Banco y con la plata ahorrada comenzaron a comprar verduras y granos y vender al por mayor en los mercados, los dos hermanos se ganaron un puesto y el respeto, los mayoristas Carlos y Juan, los mellos.

Pasaron los años y Piojito o Carlos se hacía acompañar de sus cuatro hijos varones, cuál de ellos fuera más grande, superando el 1.70 de estatura. Piojin o Juan también se casó con la hermana de la Madán y se hacía acompañar en sus labores por sus cinco hijas esbeltas, echadas para adelante en los negocios, administraban y daban órdenes a sus colaboradores  a quienes los mellos trataban bien y les daban buena paga.


Las oportunidades de la Vida, llegan cuando menos se esperan, hay que perseverar y trazarse metas y objetivos. Piojito y Piojín actores de circo ya viejos reposan en el patio de la mansión, en unas sillas reclino maticas, bajo la atención de sus esposas e hijos.

sábado, 29 de abril de 2017

CERO Y VAN DOS



CERO Y VAN DOS
Por Francisco Cadrazco Díaz Román
Escritor Colombiano-Zona Norte

Esas palabras se las dijo Tío Tigre a el burro moro de gran altura que permanecía en la mira de tío tigre, al igual tío tigre estaba en la telescópica de mi compadre Mañe, el hombre que tenía una escopeta marca Wínchester con dos tiros en la recamara,  bien a tiro de mira y pavonada, la pelea estaba casada.

Aunque los humanos decimos en términos despectivo, tú eres un burro, refiriéndose a la inteligencia, no al poder de su aparato reproductor, el moro era muy inteligente, su dueño lo soltaba a los playones, en vez de meterlo en una huerta de hierba viche de dos metros de altura que había cerca de la casa. Él decía mijo Sico, suelte ese burro para que se vaya a recrear, en pocas palabras, al día siguiente regresaba con mucho brío.

Tío tigre hacia sus apariciones cerca al playón de palitos, todo animal que habitaba y dormía en esos playones, se los comía, solo le dejaba los huesos, pérdida total para sus dueños porque era exquisito comerse al ternero de meses.

En cambio el burro moro, buscaba para rincón largo, una ensenada de hierbas tiernas, cuando las aguas del río san Jorge se alejaban, allí compartía terreno con otros animales de su especia, vacas y toros más garzas morenas y blancas, piscingos y barraquetes, coyongos, piguas y cocineras, aves que le tiraban el pitazo si llegare a aparecer tío Tigre.

Pero su dueño se empeñaba a dejarlo amarrado a soga larga en la cerca cuando iban a cortar la leña para los fogones de las casas del pueblo,  le quitaba los aperos y se internaba a cortar la madera, en silencio el moro se hacía debajo de un frondoso árbol, allí llegaban los pájaros garrapateros a espulgarlos, oportunidad que aprovechaba el moro para relajarse, eso si la oreja derecha siempre estaba monitoreando los sonidos y pisadas.

La primera vez que hizo su aparición tío tigre en el camino viejo, le fue como perro en misa, porque mano Mañe andaba por la zona, el moro  olfateo y de chévere le mando el mensaje a mano Mañe y por poquito le mete el plomo a tío tigre.

La segunda vez que el burro moro se topó con Tío Tigre se lo cogió amarrado con la soga  a larga distancia, el moro lo vio llegar, venia agazápado, sigiloso y en plan de comer carne de burro Moro fresquecita, en par segundos el burro la pensó, no había tiempo para más, cuando Tío Tigre  se le abalanzó, el moro dios tres vueltas de campanas y envolvió a tío tigre con la soga y lo ató al frondoso árbol de mamón macho, rebuznó y rebuznó hasta que hizo su aparición su dueño, acompañado de Mano Mañe y su escopeta tiro cero.

Vea Tío Tigre lloraba como estudiante de primaria en el siglo pasado cuando le iban a pegar con el perrero cuatrimotores de don Raimundo Bravo, de los bravos de la villa, mano Mañe le dijo te voy a soltar con dos condiciones, una que no te volváis a meter con el burro moro y dos, porque te quiero coger es libre y corriendo, ahora a correr, Tío tigre le decía a mano Mañe, por favor no me mates, no voy a correr, salió caminando despacito y cuando llegó a la bola de monte corrió y grito: Esas me las pagas mano burro, cero y van dos.

Pasaron los años, de Tío Tigre no se supo más, mano Mañe está en la eternidad, el burro moro lo atropelló un volteo cuando iba detrás de una hermosa pollina, mijo Sico, anda divagando por el mundo de las letras, hoy está aquí, mañana está allá, hoy es realidad, luego es ficción, que está en Aguas blancas y Valledupar, en Urumita y La Jagua del Pilar, en Sincelejo y Corozal, Mompox, Magangué, la Victoria, Juana Sánhez  y a la hermosa Villa de San Benito Abad lo ven llegar.

Cero y van Dos.


lunes, 24 de abril de 2017

DONDE SE DESNUCÓ EL GALLO


DONDE SE DESNUCÓ EL GALLO
Por Francisco Cadrazco Díaz Román
Escritor Colombiano- Zona Norte

Allá bien arriba de la Sierra Nevada de Santa Marta, sitio sagrado de nuestros mayores los Kankuamos, donde el Sol sale primero y se oculta de último, una gallina no se pudo subir al árbol de totumo, el gallo, rey del gallinero, se intranquilizó porque las zorras estaban bien cerquita, se bajó del árbol y salió en busca de la mejor gallina de su gallinero, con ella ya la familia era numerosa y, por vieja no podía subir al frondoso árbol.

Cantó tres veces, donde no es usual hacerlo a esa hora, ya que sus enemigos lo ubican y es gallo muerto, pero el amor de su vida estaba extraviada en la espesa vegetación, dio vueltas al derredor y llegó hasta el trapiche de caña de panela, volvió a cantar y le respondió fue un tigre de bengala, pero sin la luz.

Cogió camino de Chemesquemena hacia Guatapurí, que era el único camino que la súper gallina se sabía, porque ella era oriunda de Ataques y cada semana bajaba a comprar provisiones en compañía de su gallo, cuando iban pasando por un estrecho camino, el gallo escuchó a la gallina cacarear y del susto perdió pie y fue a dar a una corriente del río, que está a medio tabaco de profundidad, nadó y nadó y llegó a Guatapurí todo mal trecho, pelado, raspado y mojado.

No hablaba, le dieron una media totuma de agua de panela caliente con hojas de limoncillo y reaccionó, narró lo sucedido a sus familiares quienes soltaron la riza de gallos y gallinas, el supergallo cogió camino nuevamente, pero en una bifurcación y rabioso por la burla de que fue objeto se desvío y fue a dar a Palomino, lo más alto del pueblo Kankuamo en la Sierra Nevada, allá permaneció mucho tiempo hasta que lo localizaron y le contaron el cuento al derecho, de su gallina vieja.

Vea Primo Gallo, le dijo el conejo, yo vi a un Zorra rondando su gallinero, la súper gallina cogió camino y la zorra iba detrás, al pasar por el camino estrecho, la gallina le hizo un zig zag a la zorra y esta perdió pie y fue  a dar a l fondo del rio, la gallina surcó camino y fue a dar a Guatapurí, cuando usted llegó esa noche mojado y maltratado, la súper Gallina dormía placida en el árbol de guayaba, con los demás aves de patio.

El Gallo bajó a Valledupar y mandó a hacer un letrero que subió y colocó en el sitio estrecho y angosto de la vía, donde una noche perdió pie y fue a dar a las aguas frías del rio. El letrero decía, “Aquí se desnucó el Gallo”. Hoy el letrero ya no existe, pero es un referente y de cuidado de los pueblos indígenas que transitan por esa vía entre Palomino,  Chemesquemena, Guatapurí y Atanques, allá en la hermosa Sierra Nevada.


sábado, 1 de abril de 2017

LA MEDIA VACA



LA MEDIA VACA
Por Francisco Cadrazco Díaz
Escritor Colombiano-Costa Norte.

Osvaldito Ramírez Suarez, es un tipo dicharachero, nacido hacen 74 años en la Jagua del Pilar, después se vino para Mariangola y por ultimo a Barranquilla, pero Osvaldito no olvida a sus familiares, regados en toda la Guajira y Cesar, por eso aprovechaba las vacaciones laborales y se iba a pasear.

Toda persona que uno nombre en esos dos departamentos, él sale diciendo que son sus familiares, o que los conoce, una vez su hermano mayor Geño Ramírez Suarez, residente en la Jagua del Pilar, le mató una vaca para que se la trajera para Barranquilla, la compartiera con sus 9 hijos más su querida esposa, su hermano la empacó en diez costales de fique y se los montó en el platón de una camioneta Ranger Guajira, que Osvaldito tenía.

De paso, subió a Urumita a saludar a unos amigos y conocidos, como Los Liñán, los Annicchiarico,  y a Eder Rojas García le dejó un bulto de la res, de los diez que le empacó con todo el cariño, su hermano mayor.

Cuando Osvaldito llegó al Valle, fue a saludar a su sobrino Dimas Durán, allí le dejó un bulto y a su pariente Alfonsito Ramírez le dejó otro, para que los repartiera entre Armando, Henry y Luis Alfonso  de los diez bultos que traía con la vaca muerta, después paso a Aguas blancas y le dejó un bulto a Álvaro Escobar y uno para el Profe Wilmar Villalba.

En Mariangola le bajo un bulto a unos familiares, en Bosconia la policía le decomisó un bulto para hacerle una prueba, a ver si eran robados o tenían aftosa y por último se topó en la carretera, a la altura de Ciénaga con el compae Sico, que iba para Aguas Blancas y Urumita, por el aprecio y el compañerismo de empresa, le regaló un bulto.

Cuando llega a su residencia en Barranquilla, le dijo al gordo, uno de sus hijos que bajara el resto que quedaba de los diez bultos de la vaca que salió de La Jagua del Pilar y han de creer ustedes, señores lectores de mis cuentos, que todavía quedaba MEDIA VACA, o sean cinco bultos.

Como para enderezar el cuento, Osvaldito se quedó pensativo, a lo mejor comenzó a sumar y las matemática le fueron inexactas, y fue cuando expresó verbalmente  que, él estaba hablando con los parientes y no sabe si su ayudante bajo o no los bultos, desde ese día a nuestro querido amigo, a quien estimamos mucho, le llamamos MEDIA VACA.


Después de tantos años y ya pensionados ambos, nos topamos en servicios médicos donde acudimos a hacernos los controles rutinarios, y me volvió a nombrar uno por uno a sus familiares en la Jagua, en Urumita, en el Valle, Aguas blancas y Mariangola, en ese instante de mi vida, me acordé de este hermoso cuento. 

domingo, 26 de marzo de 2017

LAS CINCUENTA VACAS DE CINCUETA PESITOS


LAS CINCUENTA VACAS, DE CINCUETA PESITOS
Por Francisco Cadrazco Díaz Román
Escritor Colombiano-Costa Norte


El blanco Rómulo Rossi, un pensionado y politiquero de este hermoso país, compró cincuenta vacas paridas y las deposito en una de sus haciendas al cuidado de un capataz, las trasportaron en viaje de a pie y las pasaron por la calle central del pueblo, donde por las ventanas se asomaban las caras tristes y afligidas por la falta de oportunidad de trabajo, educación y salud, así como quieren que esté el pueblo.

Una de esas caras era la de cincuenta pesitos, un grandulón, flojo y malcriado, con un ojo biónica y una mente ágil, se la pasaba viendo que estaba mal puesto y a quien podía extorsionar, hoy le tocó el turno a el blanco Rómulo, de frente y con velocidad fue a su casa, pregunto por él y lo encaró diciéndole: Vea Blanco, si usted no me da una recompensa boqueo que su hija, La Mariposa entró a las siete de la noche y salió al día siguiente a las cinco de la mañana de un burdel, esa niña era el talón de Aquiles del prestigioso Político, que en pocos meses aspiraba a un puesto de dirección del Estado.

Que quieres a cambio, yo sé que tú eres el chismoso del pueblo, que no puedes tener esa boca cerrada, no me vallas a meter en problemas, ve que voy para el Con grieto, habla pues. Cincuenta pesitos, le dijo, bueno yo quiero tres vacas paridas de esas que pasó ayer por el pueblo, más cincuenta pesitos. Concedida la petición. A los diez días volvió cincuenta pesitos donde el blanco y le dijo: Vea blanco yo no me aguanto esta boca, estoy que pregono lo que vi de su hija.

Ajá, cincuenta ahora que quieres, bueno blanco quiero diez vacas más y cincuenta pesitos. Concedidas, pero no hay más, si no me veré en la obligación de meterte preso por calumnia. Le dijo cincuenta, no sería una mala idea blanco, allá en la cárcel el estado tiene la obligación de mantenerme, pero no le aseguro que no voy a divulgar su secreto.

Ya se comentaba en el pueblo que Cincuenta pesitos ahora eran ganadero y que trabajaba la tierra juicioso, a los tres meses, se le apareció Cincuenta pesitos a Rómulo y le dijo que esta vez si iba la cosa en serio y con megáfono en mano trató de vociferar el secreto de la hija. Rómulo lo aguantó y le dijo bueno habla que quieres ahora.

Quiero el resto del ganado y diez hectáreas de tierra para pastar y cincuenta pesitos y vea que las elecciones son el mes que viene, concedido, fue y cercó una porción de tierra del blanco a su antojo y arreo el ganado a pie, pasando por el centro del pueblo, quien extrañado se decía que el entuerto de Cincuenta pesitos y el blanco Rómulo, era grande.

Ya para terminar, Cincuenta pesitos, era un próspero ganadero y su boca no aguanto más esa primicia, salió a votar en las elecciones y ya con tres botellas de ron encima, buscó a el Blanco que iba ganando las elecciones y le dijo, lo siento blanco, le voy a devolver el ganado y la tierra, porque este tapado no lo aguanto más, yo me estoy muriendo con ese pensamiento encima, vaya por su ganado y sus tierras, megáfono en mano y a todo pulmón, vociferó la primicia, que fue bien acogida por los contrarios de Rómulo, , perdiendo el blanco Politiquero las elecciones.


Después de ese acontecimiento, Cincuenta pesitos, cogió una chiva de escaleras y se largó más allá de la raya.