miércoles, 2 de septiembre de 2026

EL VIEJO CHEPE, EL HOMBRE QUE LE GANÓ LA PELEA A UN DESCONOCIDO,(UNA SILUETA).

 

EL VIEJO CHEPE,  EL HOMBRE QUE LE GANÓ LA  PELEA  A UN DESCONOCIDO,(UNA SILUETA).
Por Francisco Cadrazco Díaz Román

Escritor Colombiano-Blog-Google: entrecuentosporrosyfandangos.blogspot.com

 

Chepe, era un hombre con   una fuerza descomunal,  en su juventud  la utilizaba para pelear, tumbar el ganado, y   montañas.  Hábil de mente,  sus conversaciones se convertían en peleas, no le gustaba perder, le gustaba la política y  a cualquiera embolataba.

Al viejo chepe, el peso de los   años lo tenían   caminando despacio, siempre cargaba   un tabaco amargo en la boca sin encender, se lo masticaba  y botaba la saliva al suelo,  formándose una figura  de una atarraya de pescar, abierta.

Al viejo Chepe no se lo brincaba un chivo, tenía un sexto sentido y gozaba de la malicia indígena heredada de su madre, una cocinera de la casa de la familia Del Pino. En una noche de octubre, negra, oscura y sórdida  donde  el zumbido del viento llegaba del más allá, chepe iba atravesando un  playón tan extenso que daba con el otro lado de la tierra, donde allá estaba amaneciendo.

Sus pasos se sentían acompañados de la parte  atrás del camino, su cuerpo y su alma con cada suspiro se le  acortaba la vida, su respiración era cada vez más agitada y su corazón palpitaba como tambor de Banda de música Sabanera,  en un porro tapa´o.

El viejo Chepe con tanta experiencia no se amilanó, caminaba y caminaba, hasta que ya sintió los pasos que lo seguían en las corvas de sus piernas.

Él pensó que era alguien que lo quería asustar, pero no era eso cierto, una voz ronca, llena de gripa acumulada, le habló:

“Aquí era donde te quería coger, esta noche nos arreglamos porque  nos arreglamos”.

Chepe se frenó en seco, el conocía esa voz, en su juventud le había ganado una pelea a puño limpio, pero ahora tenía que enfrentarlo y darle la revancha y pensó con  su mente: Este es el lugar y el sitio preciso para partirle la siquitrilla del depósito de los mocos a este hijeé puta.

Antes de contestarle a la silueta, chepe se puso a tono con sus poderes, sin darle la cara porque si se la daba era hombre muerto,  no era con un humano con quien se enfrentaba.

Chepe giró su cuerpo a 180 grados, levantó la pierna derecha y le puso la marca de la abarca en el pómulo derecho a la figura, que voló por los cielos y cayó a un kilómetros de distancia, cuando se quiso levantar,  chepe estaba de espalda mirando a la silueta con el rabo del ojo izquierdo, atento a los movimientos del enemigo, ya tenía la marquillas de la abarca de chepe en el rostro, esa era una ventaja, porque la marquilla en el ganado es sinónimo de dueño, de dominio.

La silueta se incorporó extendió sus brazos largos y giro tantas veces que se formó un remolino absorbiendo a chepe llevándolo  tan alto,  que parecía un tronco de árbol por los cielos, al igual que todos los bindes del inmenso playón de la villa se fueron en el remolino, no quedo uno solo.

 

Sin embargo la pelea no estaba perdida, tenían toda la noche oscura y un playón que llegaba hasta el amanecer del siguiente día.

El viejo Chepe como pudo se zafó del remolino y venia en picada hacia la tierra y la silueta atrás, aquí fue donde chepe pensó:

Si caigo en tierra firme, esta pelea está perdida, pero si giro hacia la ciénaga de playa rica en la Villa de San Benito, extensa y profunda, esta pelea es mía.

Cayó el viejo chepe en mitad de playa rica, que hizo un hueco debajo del agua de un kilómetro cuadrado, y antes que la figura cayera al agua,  chepe estaba en la orilla de la playa, en tierra firme.

Fue tan estrepitoso el acuatizaje de la silueta al caer a la playa,  que:

En el río san Jorge se murieron todas las especies de peses que existían, por la electricidad, las temperaturas aumentaron a 40 grados, la creciente por la marea inundó a todos los pueblos a orillas del rio.

Las personas se mueren de presión alta por el calor, la boca del cura en el  río cauca se amplió de  tres metros a 200 metros, la boca de san Antonio en el río san Jorge,  quedó abierta que ni las partidas del gobierno la han podido cerrar.

Se abrió un boquete en el san Jorge (La Metra) a la altura de la finca el Vaticano e inundó a los playones de la villa, y la boca de Segeve que comunica a la ciénaga de Ayapel Córdoba con el rio san Jorge desde ese momento le han metido partidas, enteras y mochas y no han podido arreglar el problema.

 

El viejo chepe, con el peso de sus años,  longevo, enfermo y cansado de la vida, sabía  que él, era el culpable de estos males que estamos sufriendo los ribereños, en sus últimos días de vida pidió  que lo voltearan  boca abajo,  para  irse a descansar,  si es que  la silueta se lo permite.

 

 

 

 

 

 

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