LOS BOTONES DE
NACAR-CUENTO
Por Francisco Javier Cadrazco Díaz Román
Escritor Colombiano
Evocando esos años de juventud en el entorno de la placita de mi bello
pueblo San Benito Abad “La Villa”, la mente me trajo al juego de la bolita de
uñitas y las apuestas de los botones de nácar, ambos elementos de juego se
conseguían en las tiendas y alguien los compraba para poder jugar en la esquina
de la escuela de varones.
Después de tanto apostar y perder se
adquiría destreza hasta el punto de ganar y ganar, llenando una media de
calzar los pies, cada día eran más los apostadores con el deseo del desquite
aminorar la media llena de bolitas de
uñita y botones nácar del adversario, que con orgullo se cargaban como un
trofeo. Una vecina costurera se enteró que los jóvenes tenían botones nácar de
todos los colores y medidas específicas costando V centavos la unidad y los de
hueso tenían mayor valor, fue así que se
volvieron comerciantes de botones nácar
y bolitas de uñitas de todos los colores y combinaciones, había jóvenes que
perdían sus medias en apuesta y se iban llorando para sus casas.
Un lunes día de clases en el colegio ordenaron filas, iba el maestro a
revisar la presentación personal, la higiene corporal y el buen vestir, todos
los alumnos que jugaban y apostábamos en esa famosa esquina, no usaban botones
para abrochar la camisa, porque los apostaban en el juego, se peleaban los palillos encerados de los fósforos “el
diablo”, lo hacían una V, lo pasan por el ojal de la camisa y simulaban un
abotonado perfecto.
Ese día los alumnos más vivos simularon dolor en la barriga y salían como
bólidos para sus casas y se salvaron de por lo menos 5 reglazos o 3 latigazos
con rejo el cuatrimotor del Rector Don Raimundo Bravo, de los bravos bravos. En el
cuaderno de revisión escribía, el alumno no tiene botones en su camisa de
uniforme y en su bolso se le decomiso una media llena de botones y bolitas de
uñita, se cita el acudiente. Esa era una pela de dientes (Mota de cabellos de
la cien agarrado de cuatro dedos, que hacia pelar los dientes y gritar de
dolor al más valiente). Punto. entrecuentosporrosyfandangos.blogspot.com.