lunes, 13 de enero de 2020

DEREK ZIMERMAN KHOL, AL IGUAL QUE EL HIDALGO ALONSO QUIJANO DE LA MANCHA, SE DIO EL LUJO DE VIVIR SU VIDA COMO LOCO Y MORIR CUERDO.




 3.- DEREK ZIMERMAN KHOL, AL IGUAL QUE EL HIDALGO ALONSO QUIJANO DE LA MANCHA, SE DIO EL LUJO DE VIVIR SU VIDA COMO LOCO Y MORIR CUERDO.
 Por Francisco Cadrazco Díqaz Román
Escritor Colombiano


Derek Zimerman Kohl, un joven delgado  Alto de color claro ojos grises,  cuyos padres eran de origen Alemán, nació en Barranquilla en el barrio  abajo, estudioso de las artes, licenciado  en  La Universidad Bellas Artes de Sevilla España, en Diseño Gráfico y publicidad.
Su padre Baldwin Zimerman y su madre Ankel  Kohl, deseaban para él lo mejor, ya graduado hablaron con el Mr. Hollopeter,  quien tenía a su cargo la dirección del Acueducto de Barranquilla, para enganchar a Derek en esa empresa, que de inmediato comenzó a hacer parte de esa numerosa y prestigiosa familia.

Con su nuevo trabajo de Jefe de Publicidad y diseño Gráfico, Derek Zimerman fue adquiriendo experiencia, allí conoció a Adell, una barranquillera hermosa tanto por fuera como por dentro, quien compartió sus años de juventud al lado de él.

Con el paso de los años Derek comenzó a beber licor y a llegar tarde a su hermoso hogar, a los reclamos de Adell este se volvió agresivo, hasta que en una mañana de invierno, la bella joven amaneció con unas gafas Rayban oscuras en su cara, pidió un taxi y partió para el aeropuerto cargada de maletas, con una pañoleta Andaluza, su cara tapada y sus Rayban que le ocultaban  los morados del puño de Derek en su rostro.

Derek se despertó, sacudió su cabeza, la llamó dos veces “Adell, Adell”, salió a la sala y en la mesa del comedor había un sobre, que al leerlo decía:
“Me voy para siempre, no me busques, has perdido la cordura y la razón, quédate  bebiendo con tu amigo Sancho”. Para Adell Sancho era un amigo de tragos que tenía Dereck, quien le obedecía todo lo que el disponía.

Después  de la partida de Adell,  Derek, soltó la perra a beber y beber a nombre de su esposa Adell y en compañía de amigo Sancho.

Con veinte años de trabajo la empresa lo pensionó, Derek  se encontraba en un estado lamentable por el vicio del licor y quien sabe que más porquerías, se quedó sin casa y buscó la calle, dormía envuelto en papel periódico y sobre cajas de cartón y lo acompañaba su amigo Sancho a pesar de que este se encontraba en mejor estado que Derek.

Sus Padres no pudieron hacer nada por él, ambos fallecieron y Derek no supo cuando sucedieron esos hechos lamentables, en su estado cuerdo,  pintaba cuadros que vendía a menor precio y canjeaba por vicio, sus barbas amonadas crecieron hasta llegarle a su pecho, el cabello se trenzó y formo unos gajos tesos y mal formados, su aspecto cambio de ejecutivo a pordiosero, su mente no coincidía con sus locas actuaciones.

Se hacía llamar Don Alonso Quijano de la Mancha, recordando a los caballeros andantes que se colocaban el apellido y el sitio de donde provenían.
Derek, deambulaba por las calles céntricas de Barranquilla, sin un rumbo fijo,  pedía comida en  los restaurantes, recogía cartones y chatarra para comprar vicio, duraba hasta tres días durmiendo en las terrazas de las viviendas desocupadas, no se bañaba, sus harapos eran pedazos de telas y sus calzados, ¿cuáles calzados?, si andaba pies  descalzos.

En la zona Céntrica de Barranquilla, había una gran señora  llamada Marlena que tenía un almacén de calzados y ropa en General, ella se quedó sola porque su esposo falleció.
Derek le traía recuerdos de su esposo cuando ella lo observaba recogiendo cajas de cartón en  la puerta de su almacén y dibujando en ellos,  la figura de su amada Adell, que no supo apreciar.

Marlena no aguantó la curiosidad y le preguntó a Derek:
-¿Señor quién es esa mujer que usted dibuja y donde aprendió a dibujar?
Él en sus escazas palabras le dijo: “esa era mi esposa” y de allí nació esa bonita amistad, que a pesar de las advertencias de los empleados del almacén de calzado a su jefa, ella siguió indagando quien sería ese hombre misterioso y pordiosero a quien todos los días abordaba, le daba comida y hablaban un poco con él.

Se preguntaba a media noche cuando el insomnio la dominaba por los recuerdos y la atracción de ese hombre a quien no sabía sus nombres y apellidos, de pronto se le vino a la mente:
“Bueno y si ese señor se le hace un aseo personal general, baño, afeitada, corte de cabello, ropa nueva, calzados y hogar,  ¿cómo se vería?”.

A la propuesta de Marlena, Derk aceptó de irse a casa de ella a bañarse en horas de la tarde, ya estaba una señora esperándolo para el aseo  general, la ropa estaba en un cuarto sobre una cama de un solo cuerpo, con tendidos y almohadas esperando al Caballero Don Alonso Quijano de la Mancha, como él  se hacía llamar en sus cuerdas locuras.
Pasaron los días con sus noches y Derek se sentía cómodo en ese hogar, ya no se acordaba de su amigo Sancho, quien andaba en un burro arreando agua para vender y subsistir en los barrios del sur,   los que pusieron el grito en el cielo fueron los empleados del almacén de doña Marlena.
-“Ahora si la jefa se enloqueció, recogiendo locos de la calle, ella debe buscarse un buen hombre para compañía”.
En las tardes de regreso a casa, Marlena encontraba la casa aseada, una ponchera con agua tibia, para sus pies cansados, la basura en la canastilla para que el carro de mula del aseo se la llevara, la terraza barrida, el jardín arreglado y rociado con agua de manguera y Derek sentado en la terraza del segundo piso esperándola para conversar y responderle  a sus preguntas.
Su Cabello estaba  plateado  de las canas, sus barbas rojizas, su cara chupada del maltrato de los años perdidos, momentos de lucidez y otros de lagunas mentales, que a través de los días fue recuperando, contándole a Marlena su desdichada vida por culpa del licor y otras cosas más:
-“Mi nombre es Derek Zimerman Kohl, Soy licenciado en Diseño Gráfico y Publicidad de la Universidad Bellas Artes de Sevilla España, mis padres eran alemanes, no sé si están vivos y donde están, tenía una bella esposa y la perdí una noche de borracheras, se fue para nunca volver, no he vuelto a ver  a  mi amigo Sancho. Estoy pensionado de las Empresas Públicas Municipales de Barranquilla. Tengo el deseo de rehabilitarme, si usted me pudiera ayudar, estaría todo el resto de mi vida agradecido”.

Marlena la conmovieron todas esas palabras que iban brotando poco a poco de la mente de Derek, que después de esa historia y su buen trato con ella,  su comportamiento ejemplar, siendo un milagro de Dios su rehabilitación, recobró su pensión, regresó Adell, que fue localizada a través de detectives pagos por Marlena, legalizaron su divorcio porque ella tenía pareja e hijos en Estados Unidos de América, Derek se casó con Marlena, localizaron a Sancho en el sur de Barranquilla, ambos se abrazaron lloraron delante de Adell y Marlena que se hicieron buenas amigas.

Adell regresó a EE.UU. y Derek en compañía de Marlena con el dinero acumulado de su pensión, abrieron tres almacenes en el centro y norte de Barranquilla.
Derek Zimerman Khol, de rodillas le dijo a su amigo:
-Sancho, perdóname por todas las locuras que hice y por las que te obligue a hacer.
Sancho le dijo a su amigo:
-“Levántese, vamos por los caminos a buscar aventuras y a encontrar a su dulcinea del toboso”.
Derek Zimerman Khol, al igual que un hidalgo quijotesco, se dio el lujo de vivir su vida como loco y morir cuerdo.

lunes, 30 de septiembre de 2019

COSAS EXTRAÑAS-TÍO TIGRE Y TÍO ELEFANTE




COSAS EXTRAÑAS-TÍO TIGRE Y TÍO ELEFANTE
Por Francisco Cadrazco Díaz Román
Escritor Colombiano

Tío Tigre pastaba a la orilla del arroyo “La Dorada”, Tío Elefante se encontraba en el Zoo, pero mentalmente ellos se encontraban en la Ceja de Palito, un lugar acogedor en donde el ganado cimarrón pernotaba después de un día en los playones de la Villa, de tierras fértiles y bajas.

Mañe y su amigo Marcial, se alistaban a las cinco de la tarde cada uno con su escopeta calibre 16 y 24, dispuestos a acabar con el tigre de la placita, que se les comía el ganado en horas de la noche, Tío elefante se comunica telepáticamente con Tío Tigre y quedan a encontrarse en la ceja de palito a las doble cero horas del día martes, 31 de febrero.

A esa hora ya Mañe y su amigo Marcial estaban apostados cada uno sobre el binde o termita más alto con una panorámica al 180 grados, dispuestos a salir de Tío Tigre, el animal más depredador de los alrededores de la Villa, no es que compadre Mañe fuera  animoso lo mismo que su compadre Marcial, dos amigos residentes en el puerto, vecinos además, pero esa era su profesión, además de sonar en la puerta de su casa un picó con las melodías de modas.

A las doce en punto aparece la figura de tío Elefante caminando despacio y con el moco tendido hacia adelante, acto seguido aparece tío Tigre con sus pintas negras de coca colo su vestido amarillo y su voz ronca, se saludan e inician una conversación que en pocos minutos termino en una pelea, tío elefante le reclamaba a tío tigre un dinero que le presto para hacer un negocio, tío tigre le decía a tío elefante que el negocio le salió mal y que le diera una espera, tío elefante le decía que no había espera y que tuviera palabra de tigre.

A todas esas los dos amigos humanos no podían disparar ya que los dos felinos se movían bruscamente y la cosa no era con tío elefante, tío tigre ya furioso sintió el olor de los humanos y se abalanzo con sus garras a despedazar a Mañe y Marcial, al ver esa escena tío elefante le quito la escopeta 24 a Mañe y le disparo a tío tigre perforándole la corta oreja derecha, acto seguido tío elefante se marchó, antes diciéndole a tío tigre que su plata no se iba a perder.

Ya tío tigre rendido, les dijo a compadre Mañe que no lo mataran, fue cuando explico a los dos humanos que la plata que le presto a tío elefante fue para comprar un seguro de vida porque él sabía que tarde o temprano compae Mañe venia por él y que con esa escopeta de balín 24, no quedaría vivo, entonces orquestaron un plan los tres para poder cobrar el seguro  que estaba beneficiando a tío Elefante.

Contrataron a el Ruso en Galapa, él se viste de tigre en los carnavales de Barranquilla, Mañe y Marcial en una parodia matarían a tío tigre en la vía 40 y el miércoles de carnaval después del entierro de Joselito irían al Banco a cobrar el Seguro de vida a favor del elefante- y pasarían al Zoo a devolverle el dinero a tío Elefante, todo esto lo soñé  acostado en un petate, con toldo para que no me picaran los mosquito, bajo los rayos de una luna clara, a orillas del río San Jorge, en el punto Marralu, cuando solo era un borregon soñador.



sábado, 24 de agosto de 2019

TRES TIGRES






TRES TIGRES
Por Francisco Cadrazco Díaz Román
Escritor Colombiano

En mi querida Costa Caribe y sus regiones, siempre he oído hablar de los tres tigres que rondaban las montañas valles y praderas, con una fama de ser los depredadores más grandes en ganado vacuno, asnal y caballar, pero su presa favorita eran las mujeres jóvenes, recorrían días y noches buscando la pollita más hermosa de esta región.

El Tigre mono de las Marías, el Tigre de las Mayitas y el tigre de la Placita. El tigre de las Marías se mudó de las Marías, ahora vive  en la cueva del centenario en Casacará. El tigre de las Mayitas ahora vive en Urumita y sube hasta Villanueva y el tigre de la Placita de la villa, que hace muchos años se mudó para Barranquilla.

Cuando existían las montañas Barreras en la villa, el tigre de la placita roncaba todas las noches y le hacía competencia al cerro del corcovao en la Serranía de san Lucas, como había mucho ganado cimarrón en los playones se daba su banquete, solo dejaba el esqueleto para que los samuros hicieran su festín. Una vez lo fui a visitar y me contó que ya esta ajuiciado porque se consiguió una tigresa en Punta de Blanco y esta lo aquietó, ya se le han caído sus pintas, pero sigue vivito y coleando por la segunda de Soledad.

Del Tigre mono de las Marías en una ocasión salió de casacará, cogió caminos vecinales y vino a salir a la cueva de María Angola, allí me encontre con él, ese día tenía un carnero y mientras lo guisaban nos jugamos un partido de futbol, como no había balón pateábamos un totumo, a media noche roncaba en la cueva, bajo una luna llena y cientos de murciélagos vampiros revoleteándoles a una manada de insectos nocturnos. Después se tuvo que mudar para Los Tupes porque los tigres de la Sierra lo andaban persiguiendo. De este tigre me quedan gratos recuerdos, porque a pesar que me advirtieron que era feroz, se portó familiar, ahora goza de una estadía permanente al lado del creador.

El tigre de las mayitas que vivía en Urumita, como ya no llueve por la sierra, aprendió a tocar guitarra y vino a dar a Barranquilla, ahora anda de parranda en parranda, una vez estaba en Planeta Rica en una finca del compadre Sico y a media noche en medio de tragos debajo de un frondoso árbol de mango dijo que a él no lo asustaban las brujas, unas gallinas que estaban semidormidas escuchando la parranda, tan pronto el tigre de las mayitas nombró brujas, una de ellas se le aguaron las patas y se vino en picada y saben dónde fue a caer, en la cabeza del tigre de las mayitas, al instante tiró la guitarra, cogió una chiva de Cosita Linda y se encuevó en Urumita, ahora lo ven bañándose en el rio el mocho cuando esta crecido y baja de  la sierra.

A mis amigos: Inarco De la Hoz Vergara, Marcos Barrios Gómez y Eder Rojas Garcia.

sábado, 3 de agosto de 2019

FILIPICHIN, SELLO Y TAPÓN







FILIPICHIN, SELLO Y TAPÓN
Por Francisco Cadrazco Díaz Román
Escritor Colombiano


De los tantos juegos de la niñez en el siglo pasado, estaba el de esconderse 20 niños en horas de la anochecida, tipo seis, porque en mi bello pueblo no había energía, sólo una planta Lister que era de la iglesia católica apostólica del vicariato del San Jorge, una hora más y todos los niños estaban roncando, soñando con los pellizcos de la profesora Germania.

Entre ese conglomerado de niños estaba Filipichin, apodo colocado por los mayores por el tamaño y estatura de un niño piel oscura llegado de la costa antioqueña del Urabá, todos lo conocíamos por ese apodo, al igual que el cubita de la placita y muchos más, porque esa es la idiosincrasia de los pueblos de la costa caribe colombiana.

En la madrina de matarraton inclinada, o sea un tronco de árbol sembrado con dos propósitos uno amarrar los animales de carga y otro más importante inclinar el taburete y sentarse los mayores a fumar tabaco negro, ese era el punto centro del juego a las escondidas que tanto recordamos y añoramos los que nos criamos en un pueblo.

Cuento veinte y el que me encuentre paga una penitencia, decía el niño que le tocaba contar, los demás a esconderse, en la inmensa plaza que rodeaba el barrio el prado, copia fiel del de Barranquilla, bueno casi igualito, todos a esconderse entre ellos Filipichin, nadie notó que el niño no apareció mas en el juego, a las siete en punto sonaron los cañonazos del cerro Corcovao, anunciando que se venía un fuerte aguacero, la estampida de niños hacia sus casas. Y a las siete en punto todos dormiditos, bajo revista y supervisión de sus padres.

Magdalena la progenitora de Filipichin bajo un aguacero tocaba puertas preguntando por su hijo que no llegó a casa a la hora estipulada, ya en el desespero los mayores se levantaron y con linterna y mechones encendidos buscaban afanosa mente al niño.

A mediados de las diez de la noche según la dirección de la luna, dejó de llover  y Filipichin no volvía a casa, seguían buscándolo ya con gritos de desespero su mamá decía Tarsicio, Tarsicio, pero nadie le contestaba, en casa de Alfonso uno de los niños que jugaba, a media noche le movieron la hamaca donde dormía, al abrir sus ojos vio cinco dientes blanquitos que se acercaban a él, con el miedo característico de los niños de pueblo, su mente dijo mierdaaa me cogió el diablo, una mano lo tocó en el brazo y dijo Filipichin, Sello y Tapón, Alfonso grito hay mi madre y calló al piso privado.

Al interrogar a Filipichin dijo que se escondió en casa de Alfonso detrás de un horcón de madera y se quedó profundamente dormido, al tiempo que su mamá recordó que en horas de la tarde le había dado una toma de anamú para la gripe. A Alfonso le colocaron la penitencia de besarle la boca al capitán,  el perro más bravo de la Placita.



sábado, 27 de julio de 2019

UN CHIVO INTELIGENTE






UN CHIVO INTELIGENTE
Por Francisco Cadrazco Díaz Román
Escritor Colombiano

Liberto entregó en dote por el casamiento de su hijo, unos mil chivos, entre hembras y machos, los subieron en un camión con destino a la guajira venezolana cerquita a la frontera, desde el resguardo Sirroshirra en la alta guajira Colombiana, entre esa manada iba un chivo joven que se distinguía por su color de piel, blanco con marrón y lo llamaban barretiao.

Barretiao luchaba en la jaula del camión por escaparse ya que toda su familia quedo en la ranchería en Colombia, por un accidente lo escogieron a él, fue una orden del nuevo propietario de la dote, fue un largo camino en donde perdían el equilibrio ya que no llevaban ninguna barrera o protección dentro del camión, pero a pesar de eso Barretiao iba copiando el camino y tan pronto llego a su destino, como era de noche, se escapó.

Guiado por la Luna el chivo emprendió camino de regreso, para alimentarse pelaba el cardón y se comía la sabia, esta le daba fuerzas para seguir tan largo y penoso camino, no podía coger carretera porque de seguro lo capturaban y lo hacían presas, o tal vez iría a pastar a otra ranchería en donde las condiciones no fueran la misma que en Sirroshirra.

Halló en el camino a un perro hambriento que lo perseguía hasta caer exhausto, pero no logro su objetivo, barretiao le consiguió agua y comida a tarzan un perro negro de gran tamaño, quien le agradeció el gesto del chivo inteligente, esa noche hablaron de todo y no dijeron nada, quedaron a unirse y emprender viaje a la alta guajira colombiana en busca de la familia de barretiao.

A la semana de camino dieron con la ranchería, pero ya la familia de barretiao, no estaba, los subastaron y su destino era un matadero, pero no sabían cual y en donde estaría, tarzan y barretiao emprendieron camino e iban de ranchería en ranchería, preguntando por su familia.

Llegaron bien temprano a Albania y en la carretera indagaron, otro perro que se encontraba en una carnicería les dijo que esa familia iba en un camión con destino a Huadurupiahu guajira, allá llegaron y a la entrada de la ranchería les dijeron que pasaron con rumbo a Jotomahana a unos dos kilómetros de distancia, no los encontraron, tarzan rastreo y el olfato los llevaba al siguiente pueblo wayuu llamado Huayanetamahana, una señora que estaba barriendo en la calle, les informó que ese carro pasó con destino a Maicao, toda la noche bajo la luz de la luna los dos amigos recorrieron camino y llegaron en la madrugada a Maicao, palmo a palmo recorrieron sus calles y no encontraron rastro de la familia de Barretiao.

Descansaron ese día en un colegio que se encontraba en las afueras, debajo de un frondoso árbol, ahí llego el celador y les trajo agua y comida, hablaron de dónde venían y a quien buscaban, sorprendido el humano de que los dos animales hablaran en Wayuunaiki y español, se despidieron a las siete de la noche con rumbo a Riohacha posible destino de la manada de chivos, duraron tres días recorriendo a Riohacha, los mataderos clandestinos en los patios de las casas, pero fue infructuosa la búsqueda, barretiao le informó a tarzan que en Alto Pino tenían unos parientes y allí se dirigieron, ya sus contexturas eran insípidas, tarzan se parecía al perro de Copetran y barretiao tenía las barbas como Bing Laden, no daban confianza a quienes se los encontraba en el camino.

Lo que los salvaba era que tenían una educación a prueba y no se metían con nadie, es más en Pioureka, se unieron dos perros más, una chiva recién parida a quien le quitaron el cachorro, dos gallos finos y un burro, bajo el pacto de no agresión, por mucha hambre que tuvieran, el objetivo, encontrar a la familia de Barretiao.

En Amenasín encontraron a un hermano de barretiao y este les informó que siguieron para Paumahana, ahí tampoco los encontraron, decidieron coger carretera a ver si daban con la familia, llegaron bajo la dirección de tarzan a Tomarrazón y en una granja se unieron a la gran familia de barretiao, quienes estaban desesperados por el paradero del único Chivo macho que hablaba dos idiomas y que no estaba en venta ni al alcance de una olla hirviendo.

Así bajo un hermoso sueño el chivo macho inteligente, de nombre Barretiao conoció a las rancherías Wayuu  sus nombres y costumbres, sus hermanos, en la alta guajira, hermosa tierra al norte de Colombia.


martes, 23 de julio de 2019

EL MEDIO HOMBRE DE NEGRO, EN LA FINCA “LA CONCEPCIÓN”





EL MEDIO HOMBRE DE NEGRO, EN LA FINCA “LA CONCEPCIÓN”
Por Francisco Cadrazco Díaz Román
Escritor Colombiano

Porqué las cosas sucedían antes de entrar el siglo xxI, sobre todo en caminos y veredas de nuestra costa caribe colombiana, los hombres eran correctos en su hablar y actuar, todo aquel que se saliera del marco legal familiar, era castigado por los mayores, así no fuera su papá, los presupuestos familiares se respetaban, los jueces eran los padres, que con solo una mirada de tío a sobrino, ya estaban orinados en sus pantalones.

Al Padrino del Bautismo había que rezarle el Bendito y besarle su mano, a cambio de ese gesto de valores, recibían los ahijados una moneda de a cinco centavos, ya fuera de plata o de cobre al 100% legitima, aconteció que allá en la Finca la Concepción de Propiedad de los de La Hoz Vergara, a las siete de la noche se ponían a jugar dominó, a tirar fichas en una mesa de tablas de cativo y después del juego, cuando ya los contrincantes se recogían, comenzaban a tirar fichas y no dejar dormir a nadie.

El Blanco era un hombre métrico, correcto y nivelado, no admitía que un hijo se le saliera de sus parámetros de vida trazados a peso de machete y ordeñe de ganado, fue poco a poco adquiriendo terreno y ganado vacuno, sus hijos eran sus colaboradores, la Concepción era una tacita de plata.

Por sus predios corría el río de Aguas blancas, producto de las calizas allá arriba de la sierra, había una piedra a mitad del río y las mujeres llegaban a lavar cuando el río estaba bajito de agua, siempre escuchaban ruidos que venían de las montañas cercanas, pensaban que era un tigre, pero una tarde a las tres en punto, vieron a un hombre negro, sin piernas, solo de la mitad hacia arriba, se reía y tenía los dientes cubiertos en oro de veinticuatro quilates y su color de piel era negro azabache, se iba bajando lentamente y desaparecía, todas las tardes salía en el mismo punto, una lomita de arena a mirar a las mujeres que lavaban.

Le dieron aviso al Blanco De la Hoz, hombre que no le tenía miedo a ninguna clase de espantos, una tarde se preparó y dijo, hoy es el día que me voy a dar de frente con ese medio hombre, si sale de día es de este mundo, se aperó de su revolver Smith Huesson, calibre treinta y ocho, con seis tiros y una caja más de cincuenta cartuchos, él pensaba que era su vecino Magín, con quien tenía una pelea casada por un toro bravo que le rompía la cerca de alambre púa.

Esa tarde no salió el medio hombre de color negro, al día siguiente el rio amaneció crecido y las mujeres no fueron a lavar, ya llevaba el Blanco una semana haciéndole casería al medio hombre y este no aparecía, entonces cambio de estrategia, se subió en un palo de cañahuate, bien temprano y aguardó con paciencia a las tres de la tarde, las mujeres lavaban, se reían de sus cuentos, aporreaban la ropa con manducos de guayacán y fijo, de la tierra fue brotando el medio hombre hasta llegar a la cintura, sus piernas no se le veían, apunten, disparen y pun. pun, pun, retumbaban los disparos del Blanco en las montañas.

No volvió a aparecer el medio hombre de color negro azabache. Una noche mucho después de ese hecho al Blanco se lo cogió la noche en el pueblo, llevaba una compra del depósito Giner en el hombro derecho, en la mano izquierda llevaba un bastón de palo fino, a mitad de camino vio la figura del hombre negro, pero completa, con abarcas tres punta, pantalón blanco y su sonrisa fingida, el blanco bajo el saco y lo apuntó con el bastón fino a la cara y le dijo hombre, yo lo ando buscando, y su contesta fue yo también, le volvió a hablar el Blanco  que quiere, que se le ofrece, el medio hombre le dijo: Vea yo soy el dueño original de esas tierras, me pertenecen de hace cinco siglos y la verdad es que no me he podido ir de ellas, porque tengo el ombligo enterrado debajo de esa casa que construyeron hace años.

Además en el sitio donde aparezco todos los días a las tres de la tarde, tengo unas alforjas llenas de monedas de oro, producto de la venta de panela, porque esta era una finca panelera, si usted me colabora, partiremos mitad por mitad, primero desenterramos el ombligo y después las alforjas con las monedas.

Bueno cuente con migo, mañana mismo nos ponemos en esa, fue la respuesta del Blanco, a lo que el medio hombre contestó, no, es ahora mismo, desocuparon la casa y sacaron el ombligo que media cincuenta metros y estaba enrollado como cabuya de barco, después se dispusieron a escarbar con pico y pala y sacaron las alforjas, eran cuatro y dividieron dos y dos.

Hoy en día es historia narrada, así como vino se fue, tanto el medio hombre negro como las monedas de oro, pero eso sí, el Blanco creo fama y su emporio duro hasta el día de su despedida, solo desde la carretera que va para El Valle y el cementerio del pueblo, se ve la Finca La Concepción, donde un día reinó la abundancia, la familiaridad y el trabajo honrado.




jueves, 18 de julio de 2019

DEJEN Y LES CUENTO, PACHITO







DEJEN Y LES CUENTO, PACHITO
Por Francisco Cadrazco Díaz Román
Escritor Colombiano


Decían los ancianos respetados de mi época, de mi niñez, que todo acto que realices en la vida, que sea de mala fe, da la circunferencia del bobo y regresa a ti, siempre los ancianos decían la verdad, la palabra empeñada,  sin firmas en papel y el refrán palabra de gallero, daban el aval. En esta época en que la tierra da la vuelta a su alrededor en menos tiempos, no sé, como tampoco meto las manos al fuego por nadie.

Aconteció que Pachito con sus diecisiete años cumplidos vendía loterías para subsistir, buscando caminos que lo llevaran a tener una mejor vida. Una vez un capitán de aviación civil lo llamó y le dijo, si tú me acompañas a realizar una diligencia en esta avioneta, yo te compro toda la lotería que llevas allí.

Como no había nada que perder, sino ganar, por primera vez el joven surca los cielos de su país, el capitán le iba indicando por donde se encontraban, en la tierra se veían los ríos convertidos en unos arroyuelos, las casas de techo de zin, alumbraban el firmamento y las montañas con surcos y senderos parecían caminos hechos de cabellos en cabeza de una hermosa mujer raizal.

Ese día le dieron la orden de cuidar la nave parqueada debajo de un frondoso árbol, buen desayuno, almuerzo y una nevera pequeña llena de bebidas, tanto alcohólicas como refrescos.

Acto seguido, tipo cuatro de la tarde se apareció el capitán con unas cajas las acomodó y las amarró dentro de la nave y emprendieron vuelo de regreso, al llegar a la pista de aterrizaje, parqueo la nave y dentro de ella le compró a Pachito toda la lotería que llevaba para la venta de la semana.

Advertido el joven de que no se debía enterar nadie de la odisea, partió para su casa satisfecho por la jornada, al día siguiente le avisaron que vendió el premio de la lotería  de ese día, que al darle la noticia al capitán su alegría fue infinita.

En otra ocasión en un retén de policía, un dragoneante con mando le quitó toda la lotería que pachito llevaba para la venta, resulta que él no sabía que pasar de un departamento del país a otro, la lotería queda siendo de contrabando y si sucedió que de San Pedro sucre, al pasar a Magangué, en esa época la lotería comprada en Sincelejo, era de contrabando por no pagar los impuestos establecidos por el gobierno departamental, eso no lo sabía Pachito, dejen y les cuento.

Fue despojado de la lotería por el Dragoneante Sarmiento, un señor delgadito, fileño de gafas trasparentes, figura desagradable, tanto que Pachito le  rogó, no comprendía los motivos de la detención y despojo de la lotería, hasta le lloró al uniformado,  para que lo soltara y devolviera la lotería, dieron aviso al mayorista de la lotería y este arregló el chico, pero se la descontó.

Pasaron tres escasos años y como dijo el chavo del 8, sin querer, queriendo Pachito se convirtió en policía nacional y por sus buenos estudios en la escuela le condecoraron con una dragona o agente distinguido, lo mismo que aquel dragoneante que le había quitado la lotería y hacerle pasar un mal rato.

Como a ese personaje no se le olvida el momento en que su madre lo trajo a este  maravilloso mundo, menos se le iba a olvidar el rostro del Dragoneante Sarmiento, ya en el departamento de policía atlántico, en las filas de la vigilancia, divisó la figura y la observó detenidamente y concluyó, que era la misma persona que estaba haciendo reten en el corregimiento de Camilo Torres Bolívar, dejen y les cuento.

Instalado en oficina de la pagaduría, entre las funciones a desempeñar a Pachito le correspondia cada mes liquidar la nómina y en un sobre de manila depositarle el sueldo a cada miembro de la policía nacional del departamento del atlántico, con su hecho pensado y con la complicidad del jefe del área, a quien le contó tan tremenda odisea con el Dragoneante Sarmiento, allá en Camilo Torres Bolívar, llegando a Magangué, le descontó los trescientos pesos, con intereses que dejo de recibir por la pérdida de la lotería tres años a atrás, cuando era solo un civil.

No paso el tiempo, solo media hora, cuando el Dragoneante Sarmiento con cara arrugada estaba reclamando el faltante de su sueldo, la tiraron a la pelea en la oficina, llevaron el pleito delante el jefe y fue cuando Pachito soltó el bombazo, que tenía atragantado en su garganta, con pelos y señales, le expuso al capitán lo sucedido tres años en retroceso del tiempo. El policial quedó pensativo, retrocedió el tiempo en su memoria y reconoció el hecho, pidió disculpas y manifestó que era en cumplimiento del deber, envolvió su sobre con el dinero restante y le entregaron un recibido del dinero descontado con los intereses de mora, lo felicitó por tener retentiva y buena memoria fueron sus palabras y el oficial en relación general expuso el hecho sucedido entre el Dragoneante Sarmiento y el civil Pachito. Dejen y les cuento.