jueves, 5 de octubre de 2023

DIOSA

   



DIOSA

Por Francisco Cadrazco Díaz Román

 

Porque tu eres mi Diosa
vengo a cantarte mi bien
rosa del jardín florido,
capullo al amanecer.

 

Alegre como la mañana de primavera
eres dulce como la miel
pétalo de jazmincito
sonrisa de un clavel.

Luna llena eres mujer
crepúsculo al atardecer
quiero en mis versos decirte
cuanto te quiero mi ser.

Amo a la naturaleza
por su verdor resplandecer
amo a mi tierra querida
como a ti bella mujer.

 


NOSTALGIA A SAN BENITO ABAD

 



NOSTALGIA A SAN BENITO ABAD

Por Francisco Cadrazco Díaz Román

 

Se llegó el día de recitarle

Versos de amor a mi terruño natal

Hoy se inspiró mi mente, ordenó a mi corazón

Decirte palabras de amor.

San Benito Abad, eres hermosa y bella

Como el pétalo de una flor.

A tus mujeres lindas

Van estos versos del alma

Elegantes, francas y querendonas

Son todas ellas un primor

Vestidas de primavera terciopelo y lentejuelas,

Bellas como ninguna, dueñas de mí existir.

Que hermosa es tu gente, san Benito con amor

Esperamos el progreso para llegar a tí

Como llega el chupaflor al jardín de tu corazón

Rápido y seguro a extasiarse de tí, bella flor.

Eres un lugar hermoso para nacer y morir

San Benito te recuerdo al bello atardecer

Con ese Sol inmenso rojo en el poniente

Grande como tu gente, como tu suelo de amor,

San Benito eres precioso, entrañas de mi corazón.

 


LA VIEJA BONGA

 

 

LA VIEJA BONGA

Por Francisco Cadrazco Díaz Román


Allá en la vieja bonga de mi tierra natal

Grande como el Universo

Centenaria en edad

Donde los recuerdos quedaron

De los años de infancia y mocedad.

En su corteza quedaron marcados los amores

De las marquesas, reinas y princesas

Donde se jugaba, bolita de uñita,

El trompo baqueado y el toro bravo.

En los meses de otoño y verano

Te observábamos vieja bonga, cambiando tu ropaje

Aquí crecieron las esperanzas, los sueños y la pubertad.

Al lado del camino viejo, esa hermosa bonga

Sembrada está, con ella conversábamos los jóvenes

A cerca de la vida y su complejidad.

Te prometemos vieja bonga que tu estirpe crecerá.

 

 

LOS TRES PARCHES

 

 

LOS TRES PARCHES

 

Por Francisco Cadrazco Díaz Román

 

 

Todavía recuerdo los tres parches

Que adornaban la sala de mi casa de bahareque

Con estiércol de vaca y pintura de cal.

Esos tres parches hechos con cenizas del fogón de leña

Y barro rojo de la poza de pichillín

Moldeados con las manos arrugadas de mi mamá Chave.

Circunferencias que simulaban una alfombra en casa de ricos.

Esos tres parches me llenaban de alegría

Eran alfombras naturales que reemplazaban los feos baches

Que se formaban en el suelo de mi casa paternal en la placita

Esos  tres  parches,  representaban  la  limpieza,  la  pureza  y  la humildad de mí querido hogar.

¡Todavía recuerdo los tres parches!

 

 


sábado, 2 de septiembre de 2023

VIANDAS PARA UNA ETNIA ANCESTRAL

 

VIANDAS PARA UNA ETNIA ANCESTRAL
Por Francisco Javier Cadrazco Díaz Román
Escritor Colombiano

 

Por situaciones de la vida, una vez me convidaron para La Ranchería en Maicao, compuesta por una conglomeración de personas de la etnia Wayuu y Ari junas (blancos). Específicamente íbamos para donde Juancho Chole y Luz Mila Epiayú, desde Maicao un avispón negro nos llevó, para evitar que me cobraran caro, le hable guajiro que me sale bien por tener familiares allá, el recibimiento fue apoteósico, una numerosa familia que con una venia de cabeza nos dieron la bienvenida.

Ya advertidos que había que recibir todo lo que nos ofrecieran, nos dispusimos sentarnos en una estera sobre el piso y compartir una amena conversación, como lo hicimos en Barranquilla a su llegada a mi hogar.

Acto seguida una totuma pequeña con un hirviente café tinto, degustado sin espabilar, pedí permiso y fui a el vehículo y baje un bulto de alimento no perecedero y se lo entregue a Juancho, este lo llevó a un saxo o deposito y cerró la puerta con candado, mentalmente me acordé que de esa comida, no oleríamos ni la manteca caliente, así fue, después de la tertulia con esa hermosa familia, vi que traían un chivo macho y lo colocaron frente de mi, vea Primo ese es mi regalo por su hospitalidad y comportamiento con nosotros, le estamos agradecido, le amarraron las patas y lo tiraron en el platón de mi camioneta Ford 100, de modas en los 1970s, el almuerzo fue chivo friché con guiándolo y yuca arenosa, de reojos miraba a mi esposa Vallenata, ella casi no come y ellos servían cerros de arroz y chivo a la carta. Tragos vienen y tragos van, era Wiski y lo combinaban con chirinche. Llegada la noche, Luz Marina se llevó a mi esposa para la casa y le tendieron un toldo. Mi persona bajo una fogata de leña, la luna brillando en el firmamento, estuvimos hablando de negocios hasta las dos de la mañana.

Bien temprano nos despedimos y fuimos a la policía de Maicao a sacar un permiso para trasladar el chivo a Barranquilla, especificando de quien era, si fue comprado, robado o regalado. De las viandas, no supimos nada, porque la costumbre es que lo que se les lleva de regalo, no es compartido con los Ari junas.

Ya el chivo no existe, pero sus descendientes están pastando a la orilla de la falda de la Sierra, en Mariangola Cesar, al cuidado de un Tío Política, a quien recordamos infinito.

sábado, 22 de julio de 2023

 

EL PESO DE TOTUMO Y LA ROMANA
Por Francisco Cadrazco Diaz Román
Asociado a Escritores del Atlántico


En esta hermosa mañana de sábado, aprovechando que el astro rey no ha despuntado por la Sierra Nevada de Santa Marta Colombia, estampo mi firma en este cuento, que no es cuento, es una pequeña historia mental, en donde los recuerdos se asoman a mi mente me dan un tic de esos momentos en el entorno de mi hogar, en la placita de mi pueblo “La Villa”.

Para mi persona, los doce meses del año en las décadas de los 50 y 60 del siglo pasado, los divido en dos, noviembre a abril y de mayo a octubre. En los seis primeros meses, utilizábamos la Romana para pesar bagres, pacora y bocachicos salados con sal gruesa, por kilos para despachar a Medellín en unos camiones llamados Jaulas.

En el segundo semestre, se utilizaba el peso de totuma y madera, hecho artesanalmente, por esas mentes del costumbrismo campesino, aquí en esta fase, se utilizaba el pequeño peso para la venta y compra al detal arroz, maíz, yuca, queso y ñame.

La Romana era un peso de metal grueso, la parte de abajo era como una paila, con tres colgantes en forma de cadena metálica y la porra o parte superior era para mi como un sable con rayas, cada raya era un kilo, que al equilibrar la balanza daba el peso exacto.

En cambio, que el peso de totuma llevaba media totuma abajo, tres pitas y unos cuarenta centímetros de madera, con unas rayitas que eran libras, esos pesos también eran exactos, dependiendo quien pesara, había exactos como rateros, me refiero literal a los pesos.

No voy a dar nombres porque ofendería a los difuntos ya que este cuento esta metido entre los años 1957-1969 y quien lo narra esta metido en los setenta y uno.
Tenían esas personas que pesaban en totuma una afinidad con el cuchillo y las manos, que hoy me sonrío de tan matemática osadía, para pesar  sacar cuentas, ni para preguntarle qué año escolar tenían si los que estudiaban no pasaban de quinto de primaria. Agarraban ese peso, componían las pitas de colgar y decían: Al peso o al ojo, gritaba mi persona “Al Ojo”, con el cuchillo blanco afilado en piedra traída de la serranía de san lucas, sur de Bolívar y con maestría partía ese queso, lo envolvía en papel marrón, laborado con caña de panela en el valle del cauca. Y decía en voz alta, llévenlo a pesar si quieren donde Gilma Guerrero, el peso de tienda más exacto de los pesos, vean la diferencia entre pesar y no pesar un artículo, si la persona no tenia el equilibrio del cuchillo, pesaba mal y tenia que colocar a esa pesada un pedazo más, ese eran mis ganancias porque ese pedazo no llegaba a mi hogar y pasaba por mi garganta en el trayecto de la placita.
Hablando de la romana, esta también se equilibraba para que no fuera a dar de menos o de más, perjudicándose las partes, pero esos viejos no se los brincaba un chivo guajiro, tenían el peso en el ojo. Nosotros los muchachos estudiantes de esa época, nos regia el código de la tabla madera y la tabla de sumar, restar, multiplicar y dividir. Cuchillas, sobre todo los de tercer y cuarto grado, ya los de quinto estaban entrados en quebrados y triángulos. Hijos de pescadores, la mayoría, allí entraba mi persona, la jornada de pesa era temprano, la jaula amanecía parqueada al lado de la playa bajo unas matas de uvero y el conductor debajo de la jaula acostado en una hamaca.

Lápiz en mano y un pedazo de papel de caña de panela, subían a la romana una porción de bagre y gritaban 40 kilos, anotaban en  papel 40 kilos, al final de la pesada, venían las matemáticas exactas  me preguntaban Francisco Javier usted que esta estudiando, cuantos kilos se pesaron y que valor tiene la carga, ya ellos los mayores sabían el peso y la cantidad en dinero, libreta vieja y un lápiz, había que cantar esa pesa total y el valor en moneda colombiana. Tanto, si el valor coincidía con el pensamiento de sus prodigiosas mentes, se sonreían y decían, esta aprendiendo el muchacho. Y ya para cerrar, las cuentas aparecían cuando a los trabajadores se les iba a pagar, hay tanto en dinero, la parte de la ranchera o cocinera del chinchorro por ejemplo era doble, como también la del dueño de la empresa, los hombres ganaban una parte y los jóvenes como mi perdona, media parte. Ya ellos sabían cuanto ganaba cada uno y esperaban que nosotros los jóvenes niños sacáramos la cuenta escrita. Que Admiración, que mente prodigiosa de esos guerreros de mi hermoso pueblo, nos dieron un ejemplo de honradez, valentía y compañerismo.

Me voy con esa frase de mi Profesor Gustavo Benjumea, el hombre del cinturón de cuero y la regla de madera, para imponer justicia educativa. “El que cogió, cogió”.


domingo, 9 de julio de 2023

LAS FACTURAS CONTABLES DE LA VIDA

 


LAS FACTURAS CONTABLES DE LA VIDA
Por Francisco Cadrazco Diaz
Adscrito a la Asociación de Escritores del Atlántico

 

Analizando estos 26.191 y más días de haber llegado a este hermoso mundo llamado vida, donde el corazón no deja de palpitar, a veces hace como cuando la carretera de la villa estaba llena de escalerillas, brinca y salta, pero lo bueno es que cae en el mismo punto centro de donde partió, cada día, cada mes y cada año que pasa, hay que armar facturas, como en el sistema contable económico, a ver si eres capaz de recoger esa contabilidad y cerrar el almacén de la vida por unos días y numerar esa facturas una por una y al final sacar una conclusión de ese arqueo, dando saldo positivo o negativo de la vida.

Seria, así como la contabilidad de la tía Pablita en Lorica Córdoba, que narra el escritor David Sanches Juliao” El Davi”, pues en esas estoy, después de sumar esos 26.191 y unos días más, por lo de los meses que traen treinta y un día, el balance es positivo vean:

A Nivel de estudios sumo, cinco años de primaria (1.825 días),  siete años de bachillerato (2.555 días), entre el bachillerato a la vez, en la mañana Derecho, en la tarde Filosofía, y en la noche bachillerato nocturno, suman cuatro años (1.460 días), en Sena dos años de Contabilidad General Técnicas de oficina (730 días), suman 2 cursos, de mecánica y electricidad en el Sena, suman diez y ocho semestres más de derecho (2.920 días), la carrera y una actualización, suman cinco años de Administración de Empresas (1.825 días), suman diplomados en Educación, en Alta Seguridad (120 días). Suman 2.920 de monaguillo y seminarista externo), suman (365 días) Inderena, suman (2.090) Policía Nacional, suman (7.848 días), Banco de la República, suman (730 días) Colvised del Caribe. Suman (730 días), Colegio el Carmen. Suma Total en Estudios me gaste 11.435 días, en trabajo me gaste 14.683 días.

Ahora de vida llevo 26.191-26.188 días de estudio y trabajo, la vida me debe 3 días. Si sumo seis días más que los curas me negaron en la partida de Bautismo serian 26.197 días de nacido, sumo y resto, me quedan nueve días, ustedes que piensan, que hasta ahora (hoy), ¿solo tengo nueve días de descanso? 

Sumo 40 años de trabajo, mas 31 años de estudios, sumo 71 años, paso doble raya contable y cierro, 71 al débito- 71 al crédito, igual cero, no le debo nada a nadie.

Solo la vida a mi Dios. Después dicen en La Villa, El Cubita?. Si mi Persona.

 

Así son las facturas contables de la vida.