lunes, 22 de junio de 2020

TODOS PENSAMOS, DIJO EL DEL QUESO





TODOS PENSAMOS, DIJO EL DEL QUESO
Por Francisco Cadrazco Díaz
Escritor

Dos arrobas de queso traía Mano Migue en hombros del túnel, bien arriba de la sierra Nevada por los lados de Aguas blanca Cesar, bajo un inclemente sol, camino lleno de piedras lomas y cruces de ríos. Lo había recibido como pago de quince días de trabajo en una finca ganadera y lo traía al pueblo y lo colocaba en Granero Geiner, de eso vivía.

Había recorrido varios kilómetros y esperaba salir a campo abierto, pero el peso de la carga lo venció, se sentó a reposar debajo de un peralejo frondoso y a la distancia observó que venía un jinete en la misma dirección hacia el pueblo, pensó que era un conocido, pero no, era un forastero, al acercarse el jinete se saludaron, mano migue le pidió el favor de que le llevara en su caballo las dos arrobas de queso seco y se lo dejara en la parcela siguiente cerca al pueblo, que él lo recogería, sin pensarlo el jinete se negó, que su caballo estaba aperado y que no era para cargar queso y menos a un desconocido, mano migue le pidió disculpas al jinete y este se marchó.

Ya había recorrido el jinete dos kilómetros y reaccionó, vee, yo si soy pendejo, como me voy a negar a esas dos arrobas de queso, ese tipo no me conoce y se devolvió, el mismo pensamiento tenia mano migue debajo del peralejo, “bueno y yo en que estaba pensando, entregarle a un forastero dos arrobas de queso, la comida de mi familia, que pendejo soy”, en eso ve donde viene el jinete de regreso, mano migue le dice ajaaaa amigo  se devolvió, contesta el jinete: Si señoo vengo a hacerle el favor, lo pensé bien y me devolví.

A lo que el del queso, le contestó: TODOS PENSAMOS, ya no me haga ningún favor.

Yo también lo pensé y muy bien.


domingo, 21 de junio de 2020

EL MONO PÁEZ




EL MONO PÁEZ
Cosas de mi Pueblo
Por Francisco Cadrazco Díaz
Escritor
20/06/2020
En la finca Taller Urania, donde el pajuil y el tigre pintado se les confundía su roncar, trabajaban unos treinta hombres, sacando trozar de madera para los durmientes del riel del tren que venia de las sabanas de bogotá hasta el puerto de Santa Marta.

Un treinta y uno de diciembre, a las tres de la tarde comisionaron al Mono Páez llegar al pueblo y comprar unas cuarenta botellas de ron, cosa que le agradó al Mono Páez que cogió el tractor mas elegante de la finca y en compañía de su amigo y paisano partieron para el Copey, compraron el ron, pero el amigo le dijo, ajaaa Mono mira lo prendió que está este pueblo, vamos a encerramos a beber en la finca, quedemosnos un ratico y convencido el Mono Páez dio a guardar el ron encargado donde la Prima "Ague" y se fueron a parrandear, tragos viene, tragos van, bailaban fandango al aire libre, a las doce se abrazaron y felicitaron los dos amigos, así perdieron la noción de tiempo y espacio y les amaneció en la plaza Principal del pueblo, el amigo le dijo Mono vamos a llevar el ron que esta gente debe estar esperándonos, imaginen que esa fiesta era para el treinta y uno en la noche y ya era primero de enero en la tarde.
Fueron y reclamaron el ron y partieron para la finca, tuvieron un apoteosico recibimiento de parte de sus compañeros que los recriminaba por tan vil acción.
Llegó el dueño de la finca y se enteró de lo sucedido y manifestó en voz burlona "Hombeee como se les ocurre a ustedes mandar un 31 de diciembre a comprar ron al Mono Páez, el hombre más parrandero y alegre de esta empresa, den gracias que regresó a traérselo y no se lo bebió todo en compañía del sinvergüenza de su amigo Pello Castillo". A esa hora fue que comenzó la Parranda en la Finca Taller Urania, donde el Pajuil y el Tigre Pintado confundían su ronquido.

En honor a mi Suegro Andrés Avelino Páez Arrieta "El Mono Páez, tataranieto y más del General Páez, compañero de Bolívar, el libertador.




LOS MANGOS DEL JOBO





LOS MANGOS DEL JOBO
"Cosas de mi Pueblo"
Por Francisco Cadrazco Díaz
Escritor
18 de junio de 2020

A mediados de la década de los años sesenta, que muchacho se resistía en la Villa de San Benito Abad, llegar a los Jobos a comer mangos donde "Amiguito".

Nadie. Sólo la historia lo diría, sin nombres ni charretelas, un Joven estudiante de tercer grado de primaria de la Escuela San Luis Gonzaga barrio Palo Alto, al lado del puesto de salud, hoy Alcaldía Municipal. No llegó a la escuela de lunes a viernes, o sean cinco días, el viernes el Docente Gustavo Benjumea vio pasar al padre del alumno y lo llamó, preguntando por la ausencia de su hijo, como los viejos de antes eran sabios, salio para su casa y trajo una soga de enlazar toros bravos en la corraleja, se paró en el dintel del colegio y señaló a un alumno, amiguisimo del que no había entrado a clases por cinco días consecutivos y lo sapió, el docente entró y señalo a cinco alumnos, los más cuajaitos, entre ellos mi persona, nos dejó a ordenes del señor padre, solo dijo acompáñelo.

Salimos playon vía a los jobos. rodeamos el cayo de monte en donde habían cinco palos de mango de chancleta y de azúcar. Divisamos la figura sentado al pie de un mango frondoso, sin camisa, botando manteca de su cuerpo y con la cara sucia de mango, cuando quizo reaccionar ya lo teníamos amarrado con el cáñamo, en lazado como toro, así lo trajimos hasta la escuela y delante todos los alumnos el papá se quitó el cinturón de cuero de babilla y canilla pelá, le dio cinco veces en las piernas, ahora vengo yo, dijo el maestro, tambien se quito el cinturón y mando a los compañeros alumnos a contar, uno, dos, tres, cuatro, cinco y como no lloraba siguió hasta diez.

Después vino la reculada del ovejo macho, uno por uno de los que fuimos a buscarlo se dio trompada con él. Mi persona se salvó porque eramos parientes y buenos amigos, hasta la presente. Hoy es un prestigioso Profesional al servicio de la Sociedad.

EL MACHETE




EL MACHETE
Por Francisco Cadrazco Díaz
Escritor
17 de junio de 2020
Hablando de la U: Habia un Joven bien inteligente que le decían tres pueblos, en primera instancia dijo que era del Piñón, en la segunda instancia afirmó su patria chica en Cantagallar y por ultimo Juró que era de Sabanas, todos estos bellos pueblos en el Departamento del Magdalena Colombia. Bueno eso sería lo de menos, lo que era espectacular y que rayaba en su personalidad eran la pena, o sea los nervios se lo comían vivo, todos sus compañeros sabían que el tipo estudiaba, que problema en las exposiciones y en el tablero, se agarraba de los dos brazos, enlazaba las manos y se contorsionaba como gusano molongo, balbuceaba como niño en sus primeras letras y terminaba rajao.

Ya comenzaban los mama gallos del salón a llamarlo tres pueblos, despistado en su andar, una noche al salir de clases se subió en la Ruta de buses que no le correspondía, allí iba el mas perequero del salón, que al verlo le preguntó que para donde iba, el con su boceita delgada le contestó que para su casa, soltó el burlón la risa y le dijo que había cogido la ruta equivocada. Y por ultimo, un dia de examen final, minutos previos al examen, estaba cuchilla, todas las preguntas del cuestionario se las sabia, es más sus compañeros afilaban uñas con su elocuencia, tan pronto entro al salón de clases, adiós cuchilla, se quedo de ultimo al entregar el examen y cuando la maestra lo apretó que entregara, por equivocación le soltó la hoja del machete.
La Docente miró la hoja semi-arrugada, ya él estaba recogiendo su bolso y guardando el examen original, cuando escuchó un grito: Fulano, que es esto, el se acercó y adivinen ustedes que era: El machete, lo tenia la docente en sus manos, el pobre tres pueblos sólo alcanzó a decir: Hay Profesora disculpe, le entregué fue el MACHETE y cambio la hoja. Hoy es un gran profesional, al servicio de su región.
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EL PROFESOR MOCHILA




EL PROFESOR MOCHILA
Por Francisco Cadrazco Díaz
Escritor
16 de junio de 2020

En un colegio de Bachillerato Publico en Barranquilla, llegaron dos Alumnos procedentes de Sincelejo y Valledupar y se integraron al curso 10o. Los alumnos antiguos queriendo hacerle una broma a los dos nuevos, en un examen de Matemáticas, le dijeron a uno de ellos que le preguntara al Profesor Mochila si estaba bien el Problema a resolver, el alumno de provincia se sintió bien con sus respuestas y se levantó de su silla y fue directo al grano: Disculpe Profesor Mochila, esto está bien Así?. Enseguida el Profesor se levantó furioso de su silla y le dijo:

Cómo fue que me dijo?. Profesor Mochila, salga de mi clase y me trae a su acudiente, el alumno en su sano juicio y con el respeto que le enseñaron en su casa le dijo; bueno profesor en que lo he ofendido para que se ponga así de furioso, guarde la compostura que le va a dar un infarto: Fuera, Fuera, Fuera. El salón en silencio, se puso la cosa bien mala. Ustedes los de la bromita les va a salir cara, tienen un UNO.

CONCLUSIÓN: Mochila era un apodo de los Alumnos hacia su Profesor de Matemáticas, porque se parecía en su físico al Famoso Boxeador de la época Mochila Herrera y ya él Docente lo sabía, mas no el alumno que venía de Valledupar.

jueves, 28 de mayo de 2020

LOS AZABACHES





LOS AZABACHES
Por Francisco Javier Cadrazco Díaz 
Escritor Colombiano (Relato Familiar).

Comenzando la década de los años cincuenta, en 1.953, un veintitrés de abril, llegó a este mundo mi persona, el creador,  me ubicó en San Benito Abad Bolívar Colombia “La Villa de Tacazuan”. Que recuerde, la noche del cinco de septiembre de 1957, 06:00 pm, pasó el cometa con su cola en candela y alumbró a la Villa, de allí en adelante seguí grabando con la maquina de la mente.

Tenía una numerosa familia de ambos lados de padre y madre, de los Cadrazco hasta una investigación del apellido, pero de los Díaz comienza la película, ya de mi Bisa Manuel Vicente hablé y él de mí también, nos llevábamos muy bien, del Tata, también hablamos, bien claro me quedo la mente, nacieron ambos en la región de Urumita al sur de la Guajira y que se vinieron a cuidar gallos finos y recostaron la barca en la finca “El paso de los Chivos, en San Benito Abad. Allí cantaban más de quinientos gallos finos, atendidos y bien cuidados por mi Bisa.

La Genealogía es como un pintor, pinta y marca rostros, el ADN, más fuerte lleva la batuta, pero los rasgos no engañan a nadie, mi bisabuela oriunda  de los Palmitos Bolívar, Bienvenida Pérez una hermosa indígena, nariz larga y una cabellera ya entre canosa, me la imagino de quince, cuando envolvió con sus trenzas a mi bisa y lo hizo tragar una bola de cabello. Mi persona como que estaba durmiendo porque no recuerdo cuando partió de este mundo, o tal vez fue después de mi partida de San Benito, año 1968, mes de diciembre.

Bajando en la Genealogía Díaz & Pérez, conocí a Rufino Díaz Pérez, Vicente Díaz Pérez, Inés Díaz Pérez (Mi abuela), Conce Díaz Pérez, Heriberto  Díaz Perez (El Pollo Díaz), en San Roque y a Eusebia (Eusebita) Díaz Pérez en Los Palmitos (La Mayor).

A mis Tíos más cercanos, hijos de Ignacio Arroyo (Sinciano), primo hermano del curioso Clemente Arroyo de Chapinero-Corozal, e Inés Díaz Pérez: Manuel Eusebio Díaz Arroyo, Aureliano Arroyo Díaz (El Poeta decimero), Ana Dilia Díaz Arroyo, Cándida Rosa Díaz Arroyo (Mi Madre) y Nicolasa Díaz Arroyo de los Palmitos.

A esta numerosa Familia, luchadoras de la vida, le llamaban “Los Azabaches”, por su cabellera negra y liza, que les estorbaba en la cara y tenían que estarse espantando los cabellos del jopo o (Moña).

A pesar de su longevidad esta familia desapareció de San Benito Abad Sucre Colombia, mi bisa se fue a la eternidad a los 105 años, heredó de su madre su cabello liso que a pesar de su longevidad, no tenía canas, una hermosa Senú de apellido Vanegas, nacida en Lorica Córdoba, ya quedan pocos que los podría contar, Aureliano vive en Corozal Sucre  y Nicolasa en los Palmitos, los primos muy poco nos comunicamos a pesar de saber en dónde están  y como nos encontramos, llamo a la Familiaridad y  la unión para podernos ayudar, especialmente a mis quince hermanos dispersos en el universo, al Doctor Abogado Felipe Santos Díaz, en Cartagena y sus hermanos en Caracas Venezuela, a mis Primas hijas de Ana Dilia Díaz Arroyo en Turbo Antioquia, de apellidos Díaz & Díaz mis Primos hijos de Rufino Díaz, Francisco, Jaime, Rufino, Ángel Díaz Pastrana y hembras en donde se encuentren, en San Roque - San Benito Abad, hijos de Heriberto Díaz Pérez (el Pollo Díaz): Segundo, Francisco, Desdemona María y a la gran Familia de Vicentico Díaz Pérez, en Los Palmitos Sucre.

Cosas buenas me han dejado como herencia, que he sabido manejar en el transcurrir de la vida, por ejemplo mi físico y parecido con los nativos de la región de Urumita, mis parientes lejanos en esa hermosa tierra y por parte paterna Los Calderón Barros (Tata- José de Jesús Calderón Barros), y lo más valioso mi apellido Díaz, herencia Materna y raíz de mi Tátara abuelo Manuel Vicente Díaz Barros.

“Si no conoces tu historia familiar, no sabrás de dónde vienes, tampoco,  para dónde vas”.

LA PRIMERA VEZ QUE PRINCESA HABLÓ




LA PRIMERA VEZ QUE PRINCESA HABLÓ
Por Francisco Cadrazco Díaz 
Escritor Colombiano

Compae Ciro, tenía una parcela Bajera para los lados de la ciénaga de doña Luisa, que cuando se secaba aprovechaba el abono del terreno y sembraba, maíz, yuca,  fréjol, patilla y melón, mitad de la tierra era anegable y la otra mitad era monte seco, abundaba por allí el conejo marrón de rayas negras, que en una noche podías casar hasta veinte, pero mano Ciro cumplía con su obligación de solo cazar para comer.

Una tarde noche de regreso para la villa, compae Ciro traía en los jolones de cuero, además de su pan coger unos cinco perros acabados de nacer, los habían colocado a la orilla del camino, con el fin de que los recogiera alguien que pasaba por el lugar, la primera casa que visitó en la placita fue la de papá Yé, así le decíamos cariñosa mente a mi padre de crianza, que en sangre era tío de mi papá el que me hizo, me llamo mano Ciro y me ofreció un perrito, de una me enamoré de Princesa, una perrita blanca con lunares marrón, me la llevé para el inmenso patio y la ubique debajo de unas matas de plátano, allí le hice su casita.

En casa teníamos un perro viejo llamado Capitán que ya ladraba echao, era hora de remplazarlo, una noche cayó un aguacero y oíamos a capitán ladrar y ladrar, cogí la lámpara de petróleo y la escopeta de perdigones de mi papá y salí al patio y me guié por los ladridos del perro viejo que me llevó a la casa de Princesa que se encontraba inundada, la sequé y escuché una voz que me dijo pensé que me ibas a dejar morir.

Me quede con la ilusión de la voz y la fantasía de oír hablar a un animal, pasaron los días y los meses hasta que un día pasó mano Ciro y me dijo préstame a princesa que me voy a coger unos conejos para un guiso con yuca allá en la parcela, se llevaron a princesa y no me lo van a creer, en la noche vino preñada, mi reclamo fue airado con mano Ciro, ombe y cuando sucedió eso, si esa es una bebe de perra.

Esa noche no conciliaba mi sueño, de nuevo el capitán pidiendo auxilio en el patio, acudí a sus ladridos de S.O.S. y presencie un parto de cuatro conejos machos del vientre de Princesa, esa noche en particular supe que los animales hablan y mi persona  los escuchaba, tremendo regañón del capitán: “ahora si estoy yo fregao, tan viejo  cuidando perros, llévense ese animal para otra parte” y princesa le decía: “ desagradecido mira cómo estás de gordo, te has comido los conejos que traigo a casa”,  enseguida mi persona ripostó, como así capitán, nosotros los humanos de esta casa, aguantando hambre y tu comiéndote los conejos que nos trae princesa?, esa noche colgué en el saxo de la cocina los cuatro conejos que estaban vivos en el vientre de Princesa.

Al día siguiente capitán me miraba y escondía el rabo y Princesa me sonreía, lo cual mi persona le retribuía con un cucharon de leche de vaca, bien fresco, canjeado donde la niña Matilde por un conejo marrón.

De allí en adelante Princesa, el Capitán y mi persona entablábamos unas conversaciones que terminaban en discusión, cuando cogíamos el tema de la politiquería del país y de nuestro olvidado pueblo, en donde solo llegaba el periódico “El Campesino”.