sábado, 3 de octubre de 2015

LA PATRULLA LOCA

LA  PATRULLA  LOCA
Por Francisco Javier Cadrazco Díaz
Escritor Colombiano – Región  Caribe


En este hermoso país, como en muchos otros hay personas altruistas, con muchos deseos de servir a la sociedad que los rodea, prestando un servicio público en donde prima el interés general sobre el particular, en un prestigioso colegio de bachillerato, habían unos cinco jóvenes en edad de 18  a 21, a punto de graduarse, ellos decidieron estudiar en la universidad pública Filosofías y Letras, a petición de su profesor en la materia, se presentaron a exámenes de admisión más de un millar, para solo aceptar 55 alumnos, estoy seguro que sus exámenes traspasaron el umbral exigido por el alma mater, pero como aquí en Colombia cada estamento del estado tiene nombre propio y preferencias, los deseos y metas trazadas por los cinco jóvenes, se truncaron, no aparecieron en la lista de admitidos.

Ellos venían a estudiar y ser unos profesionales, ya se pintaban dictando clases de Filosofías y letras en un Colegio, en una universidad, hablando de Can, Sócrates, Tales de Mileto, Platón, Aristóteles, Heráclito, Anaxímenes, Anaximandro, Pitágoras, San Agustín de Hipona, Karl Marx, Friedrich Engels, Jean-Paul Sastre, José Ortega y Gasset y otros, comiendo tiza y afilándose la garganta con unos traguitos de ron blanco, el teso de esa hermosa época.

Al ver que no estaban entre los escogidos en la U. bajaron las dos cuadras que los separaba de la universidad al comando de la policía en el departamento del Atlántico, en donde había un gran letrero en verde y blanco que decía: Jóvenes de Colombia, ingresa a la Policía Nacional para que le sirvas a tu patria, prestando un servicio a la Sociedad.

No había de otra porque los cinco jóvenes salieron de sus humildes hogares y ya estaban a cinco tabacos de distancia, para regresar con el rabo entre las piernas y ser la burla de todo un pueblo, como dice un popular refrán, pueblo pequeño infierno grande. Ellos eran la esperanza de sus padres, de sus hermanos y de todita su familia.

Subieron los cinco escalones y llegaron a la guardia, los recibió el comandante, los hizo pasar a la oficina de reclutamiento y desde ese momento ya se pintaban la cabeza rapada y vestidos de verde oliva, haciéndole mofa al Presidente de Cuba Fidel Castro.

Alistaron su documentación y a los quince días, sin el consentimiento de sus padres se encontraban en la Escuela de Policía Antonio Nariño de la calle 17 con carrera 6, barrio Simón Bolívar de Barranquilla. El primer inconveniente surgió cuando los mandaron a motilar esa hermosa cabellera que traían de la civil, eran unos jóvenes rebeldes que no se dejaban tumbar el cabello del peluquero, mandaron a traer al sargento de guardia y fue la primera vaciada que se llevaron, después de motilados no se conocían duraron una semana para saber quién era quien.

Buenos estudiantes de los  código de policía, código civil, penal, la constitución política de Colombia, ética y valores y la parte militar, como venían de la provincia se la quisieron montar los Barranquilleros, pero como la unión hace la fuerza y la costumbre es ley, se amoldaron a la situación y salieron graduados de Policía de Vigilancia, por sus buenas calificaciones y comportamiento se quedaron en el Departamento de Policía Atlántico. Diez días de permiso para presentarse a laborar, decidieron los cinco visitar y enfrentar la realidad de la vida ante sus padres que los hacia estudiando en la universidad.

De regreso decidieron conformar la Patrulla Loca y salir a las calles a enderezar a los torcidos, cobrar los impuestos por espacio público, por establecimientos de cantina y a todo el que se cogían mal parqueados en la vida, le aplicaban el código correspondiente a la infracción o delito cometido. Eran amigos del inspector del permanente sur, un lugar horripilante parecido a un chiquero de marranos, ubicado al frente de la entrada de la cervecería Águilas, las multas no daban espera y a las dos horas estabas en los calabozos de la municipal a órdenes de un juez de la república.

Cogieron tanta fama y hacían tanto bien a la sociedad que las condecoraciones y medallas no cabían en el pecho, colgadas con unos broches, como también se presentaban  muchas quejas de personas que manifestaban inconformidad por sus actuaciones,  el comando decidió trasladarlos por separado para otros departamentos. Piedrahita y Fonseca el Loco, para la Guajira, Parking Luna y Ambrosiano, para el Chocó, Luther se retiró por voluntad propia y entro a estudiar a la universidad en la carrera de derecho y a los cinco años de sacrificio era un prestigioso abogado que enderezó su camino y la rebeldía de adolescente pasó sin dejar secuelas en su vida.

Cuarenta y un años después el doctor Luther, se encuentra con una figura humana de aproximadamente 1.80 centímetros de estatura, encorvado, con poco pelo en su cabeza, camisa manga larga a rayas verticales, lo aborda y le pregunta: Disculpa, ¿ tu pertenecisteis a la patrulla loca?. El individuo lo mira fijo a los ojos, hizo un recorrido mental durante cuatro décadas y lo ubica a la edad de 20 años, lo asoció con la famosa patrulla y le contesta, herda código, refiriéndose a que fue su compañero militar, yo lo hacía a usted muerto.

Se citaron para hablar de la patrulla Loca, aquella famosa ley, sin códigos ni normas que enderezo el rumbo de muchos jóvenes de la época y a personas que se encontraban delinquiendo por no tener oportunidades ni guías de progreso en este hermosa país, de eso hacen cuatro décadas.

Parking el alto es sastre de profesión y Luther el bajito  de estatura es abogado, administrador de empresas y está pensionado, además es escritor, ambos con un gran corazón, con sentido de pertenecía hacia una ciudad que los acogió, hoy siguen luchando cada uno desde sus profesiones para que cada día este mundo sea mas viable para los humanos.

Piedrahita y Ambrosiano, fueron dados de baja en una emboscada a la patrulla donde andaban prestando servicio a la comunidad, hoy son viajeros del tiempo en la eternidad, Fonseca El Loco, se retiró voluntariamente de la policía y andaba por la puerta de la universidad, ahora no se sabe dónde está, los dos miembros de la extinta patrulla loca lo andan buscando.

Las tertulias por aquellos años mozos, son el pan de cada tarde, entre estos dos señores metidos en 60 y 62 años de edad, refiriendo los cuentos y anécdotas sobre el camino que cogieron sus cinco vidas, sus sueños de ser Filósofos y la conformación de “La Patrulla Loca”.



sábado, 26 de septiembre de 2015

EL CONEJO DE OREJAS CORTAS

EL CONEJO DE OREJAS CORTAS
Por Francisco Cadrazco Díaz
Escritor Colombiano-Región Caribe

Regiio Rizzo Ponte vivía con su esposa en los viñedos de oriente en Rusia, él conoció a su esposa en un tren de cercanías, ahora se encontraban en un refugio de concentración, se hablaban y se entendían, juraron que si de esa guerra salían con vida unirían sus corazones para siempre y que se trasladarían a otro país donde nadie los conociera.

Primero soltaron a Aggata quien buscó el puerto marítimo y se embarcó en un rustico barco sin rumbo fijo, la asignaron a la cocina del barco y siempre que llegaban a un puerto la escondían en el cuarto de máquinas donde venían más personas con destino a Suramérica.

Al llegar a Suramérica iban dejando personal en cada puerto, a Aggata la dejaron en el golfo de morrosquillo, de allí tomo una chiva de palo y fue a dar al centro de bolívar, donde se ganaba la vida echándole  la suerte a las personas por medio de la lectura de la mano, fue un éxito de trabajo y progreso total, compró casa, montó un almacén de telas y confecciones y ya era una empresaria, su negocio se llamaba Regiio Pizzo, en honor a ese gran hombre que conoció años atrás.

Mientras tanto Regiio buscaba la manera de salir del centro de refugio donde los tenían mientras se arreglaban las cosas en la nación, Basco un amigo de Regiio le propuso consultar con una señora que se encontraba del otro lado de la alambrada, ella era adivina y convertía a las personas en animales, lo malo de esto era que no sabía cómo volverlas a su estado original, el que se sometía, quedaba siendo un animal para siempre.

A los pocos días estaba la señora haciendo su trabajo y los dos amigos acordaron convertirse en conejos, Basco pidió ser un gran conejo de color gris y orejas grandes viviría en su parcela con una escopeta de tiro 16 de dos cañones, el que intente entrar será hombre muerto, cultivará yuca, maíz y malanga.

Regiio deseaba ser un conejo pequeño con las orejas cortas para distinguirse de los demás que tienen sus orejas largas, de color blanco algodón y buscaría por todo el mundo a su amada Aggata, cueste lo que cueste y salga por donde salgare.

A los quince días de estar la señora trabajando dio resultado, los dos hombres se convirtieron en conejos, con mente de humano, pensantes y tomando decisiones de sus vidas, ambos partieron a puntos distintos de acuerdo a lo planeado, la señora sacó un viejo mapa y le señaló a Regiio el punto exacto y las coordenadas donde se encontraba Aggata y en sueños le reveló a la mujer que su esposo la estaba buscando, lo que no le dijo era que se había convertido en conejo.

Ciento ochenta días duró Regiio metido en el almacén de provisiones de un Barco Mercante que venía con destino el puerto marítimo de Santa Marta Colombia Suramérica, con sigilo e inteligencia sacaba su comida de las cajas empacadas sin dejar huellas ni rastros solo que a los pocos días de haber llegado el barco a su destino y entregar la mercancía a sus dueños, las cajas registraban faltantes, sobre todo las de vino.

Ya en tierra firme y seguro, Regiio se orientó y tomo rumbo al golfo y en una embarcación de pescadores llegó al puerto turístico de Tolú y de allí a un hermoso pueblo rodeado de ensenadas de agua dulce.

En la plaza principal, le preguntó a una paloma casera donde vivía una señora de nariz larga alta, blanca de nombre Aggata, el ave de corto vuelo le enseñó el camino y lo dejo escondido en el jardín de la casa, allí permaneció hasta que el sol se ocultó en el poniente, cuando Aggata fue a cerrar el almacén, Regiio se coló y se escondió debajo de la cama de la alcoba de la hermosa mujer.

Cuando el reloj biológico de Pura Raza, el gallo basto de Aggata cantó por segunda vez, Regiio se le subió a la cama de Aggata y esta al sentir al animal metió la mano debajo de la almohada y sacó el revolver magnum calibre 45 y ya lo tenía a punto de mira telescópica, cuando Regiio grito, “No me mates Aggata no me dispares soy Regiio”.

Y le contó a su esposa como se convirtió en Conejo y porque de sus orejas, como fue que dio con ella y ahora a resolver el problema del conejo a humano.

Como Aggata también se las traía y había sido discípula de la señora del refugio, salió a la capital y trajo conjuros y a los pocos meses Regiio era un hombre pequeño con sus orejas de conejo recortadas, su cara de conejo, sus dientes de conejo y su hablado delgadito, pero al fin un hombre, y como en nuestros pueblos caribe, nadie se salva de un sobre-nombre lo llamaban “El Conejo de orejas Cortas”.







domingo, 20 de septiembre de 2015

HOY, EN AMOR Y AMISTAD

HOY, EN AMOR Y AMISTAD
Por Francisco Cadrazco Díaz
Escritor Colombiano – Región Caribe.

Había una hermosa Princesa en el resguardo indígena Zenu, en la hermosa región del Cacique Tacazuan, a orillas del majestuoso río San Jorge, vestía atuendos tejidos por la etnia, cubierto de polvo de oro de veinticuatro quilates, era blanca de color, con una cabellera negra, finalizando debajo de las rodillas, nariz larga delgada, ojos achinados, pómulos salientes, pintados de rayas blancas, azules y rojas en forma vertical.

Un ejército de hombres la custodiaban, una corte de mujeres la atendían en todas sus manifestaciones de hacer y querer, había órdenes precisas del Cacique a que ningún particular de la etnia podía mirarla y todos sus súbditos le hacían la venia.

Una mañana cuando el astro rey tendía su manto de filamentos incandescentes y el pito atravesado del indígena Mayepo sonaba y los tambores retumbaban en un rito especial en la plaza de ceremonias, apareció el Príncipe Ituango, enemigo de la familia real de la Princesa con quien jugaba cuando estaban niños.

Venia el Príncipe en un ave pavo real que expandía sus enormes alas ocupando toda la plaza, aterrizó bruscamente, se bajó, tomo con mucho cuidado a la Princesa, la subió por las alas del ave y se marcharon, los súbditos no pudieron hacer nada, porque la etnia no usaba armas peligrosas.

Le dieron aviso al Cacique padre y armaron el ejército en busca de la hermosa Princesa, que en brazos del Príncipe se encontraba, retumbaron los tambores, los caracoles y cachos de res y en un rito sagrado llegaron donde estaba cautiva la princesa Zenu.

El protocolo ofrecido por parte del Cacique padre del Príncipe fue aceptado por parte del cacique Tacazuan, se arreglaron y se alistaron para la gran boda que surgió de una bonita amistad entre los dos niños y jóvenes cuando la etnia era una sola, cuando primaba la amistad y el amor entre los pueblos indígenas de la Costa Caribe, antes de que llegaran los adelantados españoles.

Un mes con sus horas de sesenta minutos, sus días y sus cuatro semanas duró el festejo, un mil Kilos de oro puro le regaron a la reina en su cuerpo, tres hectáreas de yuca, cinco mil matas de cuatro filos, quinientos kilos de ahuyamas, el lomo del toro negro de Palitos por última vez fue a la gran olla de sancocho trifásico, cinco mil gallinas criollas pescuezo pelado y quinientos veinte cerdos criollos, alimentados con maíz cariaco, más cinco hectáreas de arroz subido, fueron los ingredientes utilizados para alimentar a las dos etnias en el gran matrimonio el día del amor y la amistad entre dos pueblos hermanos, unidos por las costumbres, las riquezas espirituales y culturales y el gran amor entre el Príncipe  y la Princesa de nuestra etnia Zenu en las orillas de las ciénagas de Machado, Cholen y Olaya.

Feliz día del amor y amistad para mis amigos y amigas de verdad, que me llevan en el alma y su corazón palpita con mi presencia, a mi etnia Zenu, a quienes llevan la sangre del gran Cacique Tacazuan en la Región de la Marquesita, La Villa de San Benito Abad.


sábado, 12 de septiembre de 2015

ENTRE LAS VERDES Y LAS MADURAS

ENTRE LAS VERDES Y LAS MADURAS
Por Francisco Cadrazco Díaz
Escritor Colombiano-Región Caribe

Prospero, Inocencio, Gaspar y Marielvira, son cuatro hermanos que Vivían en un pequeño poblado anfibio, en compañía de su madre, protegidos por su tío materno, porque a decir verdad, su padre no era un determinador en el hogar, cuenta Gaspar el tercero de los cuatro hermanos, que en el patio de su casa sembraban todo lo relacionado con pan coger y de eso se alimentaban, su tío Pancracio sembraba arroz que vendía en la población de edificios, no había que comprar casi nada eran autosuficientes en el hogar, de pronto llegaban a la tienda a buscar lo que hacía falta para la comidas del día y eso era a base de trueque.

Contábamos con mi tío Pancracio, el hacía las veces de padre, no sé porque lo mataron, lo trajeron en una hamaca, con cinco tiros de fusil, yo pensé que venía dormido, llegó mucha gente al entierro, mi mamá decía que nos quitaron el sostén del hogar, Prospero con un cuarto de primaria, Inocencio con tercero, mi persona solo podía deletrear y la niña solo empezando a caminar.

En el invierno fuerte el agua del majestuoso río, se metía en la casa y había que hacer tambos para poder vivir la temporada, pareciera una exageración pero con anzuelos y atarrayas pescábamos desde la sala de la casa y sacábamos bocachicos, bagres y pacoras, moncholos y doncellas, cuando íbamos para la población de los edificios en una chalupa o en yonson los sábalos saltaban del agua y caían dentro de la canoa, era una abundancia total que a pesar de las condiciones de vida que llevábamos vivíamos bien.

A los cinco días de enterrar a mi tío Pancracio, mamá estaba empacando en cajas de cartón la ropa y otros enseres y salimos a la población y de allí cogimos un bus grande que roncaba, los tres pavos que nos trajimos los metieron en la parte de atrás del bus en un deposito con rejillas, y vinimos a parar a una gran ciudad, la ciudad de las luces, de las casas de colores, de música y alegría, donde la gente baila en las calles, donde hay que comprar hasta un limón, hay que pagar los recibos de agua, luz.

Nos alojamos los cinco en casa de mi tía Ninfa una hermana de mi papá, esa casa era bonita y grande pero no se podía jugar dentro de ella ni tirar la saliva en el piso, tampoco se podía pescar, las matas eran de adorno, no daban frutos, no había mango, níspero y ciruela, los pajaritos estaban encerrados en jaulas, no eran libres al igual que nosotros, todo era distinto para nosotros, ese era otro mundo, nos prohibieron salir a la calle, porque nos podía atropellar los carros que pasaban a velocidad de una chalupa.

Un día mi tía Ninfa me dijo que atravesara la calle con mucho cuidado y le comprara un Plátano en la tienda y llegue a la farmacia de la esquina a comprar el plátano, era la única tienda que había visto alrededor de la casa y como allá en el pueblo todo se vende junto en la tienda.

A los pocos tiempos de vivir en casa de mi tía Ninfa, ella estaba molesta con nosotros, decía que no éramos humanos por el comportamiento que presentábamos y le dijo a mi mamá que se mudara, en ese tiempo había una invasión de terreno bien al sur allá llegó mamá con Prospero mi hermano mayor y compraron un terrenito y allí levantaron una casa con palos y cartón y allí nos metimos los cinco, siempre nuestra madre nos decía que había que estudiar y salir adelante, que no debíamos de portarnos mal y ser bien educados, que la pobreza es riqueza cada vez que tu frente este en alto.

Y para terminarles el cuento el taxista Gaspar, que nos trasladó de un centro comercial del sur de la ciudad donde bailan en las calles, nos dijo que sus dos hermanos mayores se fueron para Venezuela y cuando regresaron construyeron una media agua en material, a los pocos días a su humilde vivienda que ya era una pieza de material llegó un señor y nos dijo que si queríamos estudiar en el Sena, anotaron en una planilla a Prospero e Inocencio, el primero estudiaría Mecánica de Motores y el segundo Electricidad.

Así fuimos mejorando la calidad de vida, a mi hermano mayor lo emplearon en una empresa de la zona franca y después se fue para la Drumon, entre todos le construimos una buena casa a mi mamá con patio y sembrados como allá en el pueblo, al frente de la casa construyeron una urbanización y el entorno mejoró, todos nos casamos y trabajamos, este taxi es de mi hermano mayor, el me ayuda a ganarme la vida, valió la pena tanto sacrificio, pero mis recuerdos están intactos en mi mente de mi bello pueblo, mientras Gaspar narraba su historia de vida, mi esposa que venía a mi lado, trenzando su brazo con el mío, me miraba y sonreía, doce mil pesos costó esa carrera de taxi aquí en la ciudad de la alegría, después de cancelarle al taxista Gaspar le entregué una tarjeta de presentación personal, con la dirección de mi Blog: entrecuentosporrosyfandangos.blogspot.com, para que lea mis cuentos que como el  de Gaspar, los de Gabriel García Márquez, David Sánchez Juliao, el compae Pello y Reinaldo Ruiz Arrieta, salen del alma y enriquecen el acervo cultural de nuestros pueblos de la región Caribe Colombiana.

Gaspar y mi persona somos de la misma región, tenemos muchas cosas de vida en común y ambos llegamos a la Arenosa a buscar mejor forma de vida y extrañamos ese sábalo saltando del agua con una fuerza tan grande que peligraba la embarcación, a ambos nos hace falta el arroz subido, los cuatro filos y la cosecha de pan coger en el patio de la casa, sembradas por esas manos arrugadas de nuestra mamá.


sábado, 5 de septiembre de 2015

UN SUEÑO JURÍDICO PENAL

UN SUEÑO JURÍDICO PENAL
Por Francisco Cadrazco Díaz
Escritor Colombiano Región Caribe

Jorge Brecht era un abogado penalista litigante, profesor universitario, Magister- Doctorado en derecho Penal, una biblia en derecho, capaz de meterse en la cárcel y acusarse culpable por un crimen no cometido, para darse el placer de defenderse, un investigador de sus casos por eso nunca perdió uno en los tribunales de Justicia de los Estados Unidos de América, en las salas de jurados, jugaba con sus elocuciones preparaba  a sus testigos a decir solo lo que a él le convenía.

A Jimmy Soler, lo capturó la policía del condado de nueva york, acusado de sustraer un rollo de alambre de cobre de unos mil metros lineales y la muerte de dos celadores de la compañía Cables y líneas, la autoridad policial lo presionaba para que confesara el crimen, tenía la cara desfigurada los dedos de las manos hinchados de los golpes que recibió al no confesar la verdad, una verdad que no existió.

El Doctor Breht, recibió una carta en su despacho, era del condenado Jimmy Soler, que al pie de la letra decía:

Estimado Doctor Jorge Breht: Le escribo esta como una última apelación desesperada. No lo conozco personalmente y por supuesto que usted tampoco me conoce a mí,. Me acusan de homicidio pero soy inocente. Fui sentenciado a “cincuenta años a cadena perpetua en Sing Sing”. He luchado durante cinco años para obtener mi libertad. Mis amigos reunieron un fondo para mi defensa pero ya se agotó. ¿Me ayudará usted?.
                                                      Jimmy Soler Hoffman.

Lo primero que hizo el abogado Breth, fue visitar en la cárcel de la calle Raymond a Jimmy Soler. No tenía en lo absoluto la impresión de que un hombre inocente fuera o hubiera sido injustamente sentenciado. La protesta de Jimmy a cerca de su inocencia no afectaba a el abogado, cuando se trataba de criminales y raqueteros era un escéptico completo y su actitud hacia ellos era de un despectivo completo, no comía de cuentos el ducho abogado, que con calma y paciencia escucho de boca del acusado lo que sucedió esa noche fría a las dos de la mañana de un cinco de septiembre de 1875. Y le prometió a Jimmy que lo iba a sacar de la cárcel y probaría su inocencia con la verdad.

Ese mismo día que hablo en la cárcel con el acusado y sentenciado Jimmy Soler, se dirigió a la sala del tribunal y con su tarjeta profesional en mano, más el poder firmado por el acusado para su defensa ad honoren, pidió los expedientes del condenado y toda la noche leyó y repaso la condena de los Jurados, quienes votaron a favor y en contra, que argumentó el Fiscal y que dijo el abogado defensor en ese caso Marco Pinosa.

Al tercer día de tener el poder de la defensa el Doctor Breht, hacía gala de su astucia e inteligencia para ganar el caso de Jimmy, se vistió de Policía del Condado y junto a su Abogado auxiliar se le metieron a la fábrica donde años antes sucedió el hecho criminal.

Interrogaron a los posibles implicados o cómplices internos del hecho punible, los apretó para que hablaran con la verdad, les exprimió el cerebro y cada uno fue confesando la verdad, incluyendo al manager de la empresa, a cambio de su empleo y una condena justa, que sacaría de la cárcel a un inocente obrero de botas y overol.

Ya con sus pruebas recogidas a través de la investigación, porque los abogados litigantes deben ser investigadores, salir a buscar las pruebas que den como resultado una justa condena o en su defecto una declaración de inocencia.

El Doctor Breth con sus pruebas en mano, pidió al juez Dalton, reabrir el caso de Jimmy Soler, y fijaron Audiencia para los quince días siguientes, día y noche el Abogado Penalista estudiaba la defensa de su poderdante, estaba seguro que Jimmy no mataba ni una mosca, por su hablar, mirar y su timidez observada en la cárcel de la calle Raymond.

Al cambio del Fiscal, Breth, cita al estrado a los testigos de la pasada audiencia y fue desmenuzándolos, desenmascarándolos de su vil cuartada, el fiscal se quedó sin testigos y el defensor de Jimmy citó a los nuevos testigos investigados por el dentro de la fábrica donde sucedieron los hechos. Argumento el Abogado Breth que la acusación original había sido impropiamente formulada ya que se acusaba a Jimmy de que había matado a los dos compañeros, que solo era una presunción porque las pruebas y los requisitos de pesquisas de los investigadores no concluían esta afirmación.

Las pruebas las tenía el Juez, quien se las paso a los doce jurados de conciencia de la sala penal. Los testigos confesaron la verdad e inculparon al manager como el Autor intelectual y a Doger Simpson, Carlos Picca, Dosier Moller como los incriminados materiales. El Manager no gustaba de su empleado Jimmy porque se sabía la letra menuda del derecho Laboral y cada reclamo del empleado le representaba un dinero en dólares que iban a para a sus bolsillos, era un estafador y los tres empleados cómplices del crimen de Barce y Candelario operarios de las calderas donde se fundían los minerales de cobre para hacer alambres entorchados, actividad de la gran fábrica.

Los Jurados de Conciencias condenaron al Manager a cuarenta y ocho  años de cadena perpetua y a los tres cómplices a veinte años de cárcel a cada uno. Jimmy Soler fue absuelto de todo cargo indemnizado y pensionado de la fábrica de Cables y Líneas.

El Fiscal no estaba contento con el veredicto. Tampoco los Periódicos, prácticamente nadie pensaba que Jimmy Soler fuera inocente, después de haber sido condenado a cincuenta años de cadena perpetua a sus cincuenta y dos años de edad..

El Doctor Jorge Breth Hinojoza era el más espectacular de los abogados penalistas de Nueva York. Había defendido docenas de hombres y mujeres acusados de homicidio en primer grado y ni uno solo había ido a la silla eléctrica. Era maestro en su oficio y había opacado a los abogados defensores que brillaban cuando él comenzó a ejercer. Podía ya escoger su clientela, pero luchó siempre con uñas y dientes cual felino León, por cada uno de sus representados, en esos instantes eran las cuatro de la mañana, cantó el gallo fino en el patio de mi casa y todas las gallinas se tiraron del palo de totumo, mi esposa me codeo sin culpas al revolverse y yo, Jorge Breth Hinojoza, abogado, escritor de cuentos, Colombiano de la hermosa Región Caribe, con una sutil sonrisa me desperté de ese hermoso sueño Jurídico Penal, en el Condado de Nueva York, bajo la lupa de doce Jurados de conciencia.

“Para el que tiene miedo, todas las cosas rechinan”. Sófocles.



sábado, 29 de agosto de 2015

LA NOCHE QUE LA LUNA LLENA, SE ENAMORÓ DE VÍCTOR

LA NOCHE QUE LA LUNA LLENA, SE ENAMORÓ DE VÍCTOR
Por Francisco Cadrazco Díaz
Escritor Colombiano- Región Caribe


Víctor era un campesino montañero de la región del dividivi, venía en su mulo negro patas blancas con una carga de ají picantes, que cultivaba en unas cinco hectáreas de tierra que le dieron a cambio de sembrar hierba para el ganado de un hacendado, siempre a este campesino trabajador lo inquietaba la luna, él decía jocosamente que ella le sonreía, se dejaba coger la noche en los playones, se bajaba del mulo y se acostaba boca arriba a coquetearle a la luna, eso no le gustaba a su mulo negro patas blancas y por esas cosas, vivía en problemas con su mujer.

Ese noche en que la luna se le olvidó esconderse y darle pase al astro rey, estuvo atenta a la serenata de amor puro que Víctor le brindó toda la noche en un espacio de playón, acompañado de cinco botellas de ron blanco, su mulo negro y de toditos los luceros del firmamento.

Hermosa luna del firmamento que alumbras con los reflejos del sol, hermosa como una diosa, influyente en la tierra, en tus fases provocas tormentas y tsunamis, vuelves a los humanos locos, dictas tus leyes en la siembra de las cosechas, en el corte de cabellos y a las mujeres las conviertes en lindas y hechiceras, todo esto lo vociferaba Víctor en su estado de alucinamiento.

Su mujer se quedó esperándolo esa noche, no regresó a casa y la Luna estaba roja y redonda como una esfera de circo, tan entusiasmada estaba oyendo su hermosa serenata de versos y poesías que salían de la boca del campesino, que perdió el tiempo y espacio que ocupaba en el mundo, no se percató que el Sol venía con sus rayos a absorberla y darle una lección de comportamiento.

Como que la Luna enamorada de un campesino, que es eso, a donde ha ido a parar este mundo, decía el sol, estas estrellas se han vuelto locas, ya la luna había tenido unos amoríos con un cachalote viajero, con un toro, con el río y ahora con un humano.

Llegó Víctor al día siguiente a casa con una sonrisa que su mujer se la convirtió en amargura al notar la figura de la luna en sus mejillas, esos fueron dos besos que le estampo esa bella estrella del firmamento en recompensa de una hermosa noche de serenatas de un loco humano que fue correspondido ante tanta insistencia.

Nadie le creía al campesino su cuento de que la luna le recibió una serenata y que se la cogió el día alumbrando la tierra, solo el sol que no toleró ese insulto de la luna con sus amoríos, eso les contaba Víctor a sus amigos en el parquecito del pueblo a las diez de la noche, montado en su mulo negro patas blancas.

Ese embuste no te lo creemos Víctor, rebúscate otro cuento este no va, decía Alejo su amigo, y el campesino no encontraba como justificarse, bueno si no me creen pregúntenle a mi mujer.

Fue cuando el mulo negro no aguantó más y dijo:

“Hombre Víctor, di la verdad, sino la digo yo, ya estoy cansado de tus mentiras y de tu peso, voy a buscarme otro dueño, y siguió el mulo hablando, vean señores lo que sucedió fue que este señor venia borracho y se calló al suelo, yo para desquitarme de todas las que me ha hecho le metí ají picante a la botellas de ron y comencé a comer de  los bultos que traía, me envalentoné y comencé a cantarle a la luna y a versearles poemas de amor y con mi lengua, se la pasaba a Víctor por la cara, para que creyera que era su amor platónico, la Luna”.

“Toda la noche lo cuidé hasta que al día siguiente se lo cogieron  los rayos del sol, el picante de los ajíes y el guayabo que tenía perdió la lucidez de la vida y se le salieron tres tornillos de la memoria, ahora anda diciendo que la Luna está enamorada de él”. 

Tiró el mulo tres coces y se deshizo de su dueño Víctor y por último grito, “El novio de la Luna ahora soy Yo”

Víctor se quedó sin su luna, la mujer lo abandonó y su mulo lo patio, ahora anda solo por el mundo de los lunáticos, de los vagos, los borrachos y los deshechos, solo por enamorase de la bella Luna llena y dice que ese mulo negro de patas blancas, algún día se las va a pagar.


domingo, 23 de agosto de 2015

“PURA PAJA”

“PURA PAJA”
Por Francisco Cadrazco Díaz
Escritor Colombiano- Región Caribe

Por allá en los años 1950 a 1960 del siglo pasado, existían las monedas de I, II, III, V, X, centavos marcadas en números romanos, las habían de cobre y de plata, encajadas en esos valores se comercializaban los alimentos de la canasta familiar y muchos productos no alimenticios como la madera, la arena y el cascajo que servían para tapar huecos en las calles de los pueblos, había poco cemento, la mayorías de las casas se fabricaban con palmas y embutido de barro con estiércol de ganado, el que estaba un poco cómodo de dinero les colocaba techo de zinc y paredes de madera con figuras talladas, mano de obra de maestros en la materia.

Irwin, un hombre delgado, entrado en los 40 años, tenía una flota de 20 burros cargueros sincronizados como un reloj ferrocarril de Antioquia, sus ocho hijos los dominaban a la perfección, bien temprano salían a cumplir sus labores, unas veces los cargaban con palma de corozo de vaca, otras arriaban arena y cascajo con dos galones de aceite en desusos, cada burro llevaba dos galones, o sea 40 galones y cada galón con arena valía 0.30 centavos, en el día hacían 8 viajes.

Esa era una fuente de empleo para sostener a la familia de Irwin, una de las menos numerosas del pueblo, porque había unas que se componían hasta de 15 hijos, los dos padres y los abuelos, parecía una competencia al que más hijos procreara.

Todos los fines de semana Irwin se apostaba en la cantina de la niña Mariquita, una de las más famosas del pueblo y se bebía la plata de la semana de trabajo, sus hijos no iban a la escuela, tampoco soltaba  los burros para que se orearan del pesado trabajo, los mantenía amarrados en el patio de su casa.

Cuando ya estaba borracho comenzaba a vociferar que tenía $400.oo pesos en el fondo del baúl de madera y los amigos que le acompañaban le gritaban: “Pura Paja”, de esa tertulia, salía una pelea a trompadas, bancos de madera, botellas y canastas de cerveza destrozadas y la cuenta en dinero se incrementaba hasta el cincuenta por ciento, más el valor de los daños causados.

Sacando cuentas, de donde iban a ahorrar esos cuatrocientos pesos que se encontraban depositados en el fondo del baúl, hasta que Honorio amigo de Irwin le aposto 500.oo pesos a que no tenía ese dinero guardado, salieron de la cantina hacia la casa de Irwin a comprobar si esa afirmación era cierta o era una vil mentira y la apuesta iba en serio porque como garante los acompañaba el Alcalde Segundo Rada,  Irwin le habló al oído a su hijo mayor que lo acompañaba y lo mandó a que le dijera a su mujer que escondiera la llave del baúl, cuando la comisión llegó a la casa ya se le había pasado la borrachera al pura paja, sabía que ese dinero era mucho y más para apostarlo.

No pudieron abrir el baúl, entonces el Alcalde con su investidura y el poder que le otorgaba la Ley ordeno traer un hacha y volar la cerradura, el apostador se sostenía firme en su palabra, al abrir el baúl encontraron dos pesos y un recorte de periódico de la capital con una noticia vieja sobre el Avión que se estrelló contra unas vacas en los playones del pueblo y que la dueña del ganado ordenó a Irwin repartir la carne entre los campesinos de la región.

El Alcalde obligó a pagar la apuesta y el perdedor entregó los dos pesos y una huerta sembrada de hierba que tenía el apostador cerca al pueblo, legalizaron escritura y hasta ese día Irwin estuvo en las cantinas, mando a estudiar a sus hijos y unos años después retó a Honorio a que tenía ahorrados un mil pesos en el fondo de la maleta de madera con fuelles de cartón, apostaba la huerta y sus dos pesos que había perdido, pero el amigo no le hizo caso al contrario, colocó en la huerta un letrero que rezaba: “Pura Paja” y por donde quiera que pasaba Irwin lo saludaban con el apodo de “Pura Paja”.

De allí nació ese famoso porro palitiao, emblema y estandarte de la música Sabanera de nuestra hermosa Región Caribe Colombiana, interpretación original de la Sonora Cordobesa en Cumbias y Gaitas.  “Pura Paja”.