domingo, 3 de abril de 2016

LA HERMOSA MARIPOSA ENCANTADA

LA HERMOSA MARIPOSA ENCANTADA
Por Francisco Cadrazco Román
Escritor Colombiano Región Caribe







En el bello Jardín de mi Hogar, en el traspatio donde las Gardenias, los Tulipanes, los nardos, las rosas rojas, amarillas y cobrizas, con dulzura y amor abrían sus pétalos, después de un roció  natural de la creación de mi Dios, se presentaba una hermosa mariposa, imposible adivinar sus múltiples colores,  aleteaba al chupar el néctar y cargar en sus patas el polen de la reproducción de la Naturaleza, angustiada por su corto tiempo de vida.

Ella sabía que mi persona la estaba observando fijamente, angustioso ejercicio que solo duraba unos pocos minutos porque ella revoloteaba, pasaba sus largas alas por mis narices chatas, hacia una circunferencia en el aire y partía siempre a la misma dirección, cuando iba a cinco metros de distancia se desaparecía, espabilaba varias veces, me pellizcaba en el antebrazo derecho y gritaba Uuuuuuuuuuuz.

Comprendía que no era la misma mariposa de ayer, era otra semejante, pienso que cambiaba de ropaje,  me adoraba, ella lo demostraba todos los días de mi vida me dejaba una sensación de amor, de felicidad, para mi esa mariposa representaba alguien que me quería de verdad, sentía sus aleteo en mis oídos, ya unas personas que saben el tejemaneje de lo humano, de lo divino, del más allá, me lo habían confesado, pero a pesar de mi fe ciega en el creador, tenía mis dudas.

Tengo que confesarles que un día cansado de la misma operación con la Mariposa encantada, saque la rula colín del armario de Herramientas y me dispuse a podar el Jardín, tres machetazos a la derecha y dos a la izquierda, no importando si estaba florecido, no acordándome que la mariposa iba a regresar a la hora en punto de su corta vida a ofrecerme sus coqueteo, confundiendo mi mente si eran de amor o de amistad sincera.

Por ultimo vendí mi casa de habitación, recogí mis chécheres y me largue para donde la brisa da la vuelta,  tan pronto llego, me encuentro con un inmenso Jardín al frente de la nueva vivienda, el cansancio del traslado de mis enceres, me venció el sueño, fue cuando supe que la Mariposa Encantada habitaba en mi alma, ni siquiera en mi corazón, óigase bien, en mi alma.

Me dijo: Porque te fuiste dejando ese hermoso Jardín donde yo me deleitaba viéndote con mis ojos en las alas, pensaste que te ibas a librar de mí, grite internamente, mi esposa no me escuchaba, hasta que la memoria gris dio la orden y brinque de la cama como un resorte de amortiguador de vehículo y fui a tener a la puerta principal de la alcoba, mi compañera desde hace treinta años, que sabe de mis aventuras nocturnas mentales, también salto de la cama encendió la luz y me dijo, tenías pesadillas, estas pálido, todo atormentado, sin saber la realidad de la Mariposa Encantada u otro ser de mis pensamientos, esos que vuelan muy alto y siempre están donde ellos quieren estar.

No volví a ver esa hermosa Mariposa, no una cualquiera, esta era bella, indescriptible, pero estaba seguro que iba a regresar, me dispuse a sembrar gardenias, rosas y fonches en el inmenso traspatio de mi nuevo hogar, allá donde rugen las piedras que arrastra el río, donde la fertilidad de la naturaleza pario árboles inmensos, donde anidan los pájaros Péndulo, se mecen los micos rojos aulladores,  aquí se siembra una mata  de yuca y da cosecha para un año y más, en fin un hermoso paraíso encantado como la bella Mariposa, a quien la bautice como Z.

Z, la última letra de la abcdario, la misma que ayer bien temprano se presentó revoloteando, meneando su cuerpo diminuto cual bailadora Árabe en concierto familiar, con el aplauso de los presentes y con su mirada fija en mí.

El palpitar de mi corazón era tan fuerte que mi cuerpo se contoneaba, no podía perder esos momentos con la mariposa y salió de mi garganta las palabras que emitió mi mente: Volviste mi Mariposa Encantada, quédate conmigo que yo te necesito, hay un inmenso vacío en mi alma que no sé quién me lo dejó. Me dijo  con voz entre cortada, fui yo mi hermoso hijo, mientras se trasformaba en una hermosa mujer árabe o Hindú, ataviada de ropas de colores igual a la mariposa, yo te parí en tu pasado mundo, estaré en tu mente y en tu corazón, dio dos vueltas alderedor y se marchó. 

Ahora mi sufrido corazón  descansa y se abre paso a otras locuras de la mente y del alma.

Adiós mi Hermosa  Mariposa Encantada, madre en mi mundo anterior.


lunes, 28 de marzo de 2016

EL CABALLO DE HERRADURAS AL REVÉS

EL CABALLO DE HERRADURAS AL REVÉS
Por Francisco Cadrazco Román
Escritor de la Región Caribe- Colombia

Imbastaro Primorí era un señor entrado en edad, su defecto en la vida era enamorar a las niñas, comprárselas a sus padres por diez pesos, él había llegado en un barco carguero desde la Alemania Nazi y se arrinconó en Pisa Bonito.

Una vez pisó mal, se enamoró de la hija de Rula de dos filos y perdió el año, la bravura y la cordura mental, al saberlo el padre de la menor, se colgó la Vaina y dentro de ella la rula afilada en piedra de amolar, lo buscó toda la noche y en la madrugada le siguió las pisadas de herraduras del caballo de Imbastaro.

La sagacidad del Forastero llegó a un camino de dos salidas, allí se bajó del caballo, sacó puntillas y martillo y en un dos por tres le cambio las cuatro  herraduras a su caballo, se las colocó al revés para despistar y cogió el camino derecho, por el camino izquierdo mandó a un trabajador a todo galope, a tres kilómetros venía Rula, que al llegar a los dos caminos notó que un caballo venia por el camino derecho y otro caballo iba por el lado izquierdo, por supuesto que seguía al caballo del camino izquierdo.

Mientras tanto Imbastaro le llevaba una distancia prudencial difícil de alcanzar, al llegar a Boscanta, pueblo grande con un cruce de tren abandono su caballo de herraduras al revés, cogió tren y guardo distancia con Rula que pernotó a las cinco horas al punto de cruce de tren.

A la primera parada del tren se bajó y cogió chance en un camión que venía hacia el cruce del tren de donde partió al dejar su caballo, rula descubrió el caballo en un parqueadero y le notó que tenía las herraduras al revés y se llenó de rabia hacia el forastero y juró que se las pagaría, a los pocos minutos venia el tren y se embarcó siguiendo al forastero.

Imbastaro llego al punto del tren se bajó del camión buscó su caballo y nuevamente le cambio las herraduras, llegó a Pisa Bonito buscó a su mujer, alquiló un camión carguero y se le llevó todo lo que tenía Rula en Casa, sacó un permiso al camión hasta Boscanta y luego en vez del seguir al norte cogió camino al sur, dejo a su mujer donde una tía de ella y siguió camino sin rumbo.

Totalmente despistado Rula, retornó a su hogar encontrando su casa sin sus muebles y pertenencias, entonces se volvió camionero y recorrió todo el país buscando a Imbastaro y su hija.

Una tarde noche llegó a un paradero y parqueaderos de carro mulas, se bajó buscó alojo y contemplo la figura ya vieja de Imbastaro y un niño de un 8 años a su lado, se le acercó le pago el parqueo del carro mula, lo analizó, detallo y busco la peca roja al lado de la nariz del viejo y preciso allí estaba.

En horas de la mañana rula se subió a su camión y siguió a Cartago, entregó mercancía, regresó al sitio donde estaba Imbastaro, parqueo su Carro mula comió durmió y al día siguiente cogió carretera, entregó el Carro mula al dueño, le dijo que no trabajaba más, con la liquidación compró un revolver y se devolvió a arreglar cuentas con el forastero y rescatar a su única hija.

Las únicas palabras que escuchó Imbastaro el Alemán fueron: “Imbastaro vengo por mi Hija”, seguido de un sonido pan pan pan pan pan pan y le vacío los seis tiros que estaban en la recamara de un Coll Caballo 38 largo pavonado. Hechos sucedidos en este mundo, donde unos pocos quieren ser más hombres que otros.

Rula afilada de los dos lados, cogió una moto se alejó de la escena del crimen llegó al comando de policía entregó el revólver y se acusó culpable en defensa propia por la burla de Imbastaro y el perjuicio a su hija menor de 14 años, le colocaron en el juicio un Abogado de Oficio y a los dos meses salió libre de culpas, hoy vive en el mismo sitio con su hija y un nieto que le dejó el viejo verde de Imbastaro Primorí un Alemán que huyó de la Guerra de Hitler.

Entre el cielo Y la tierra solo cabe la Y, lo demás está al descubierto.






sábado, 12 de marzo de 2016

LA LAMPARITA DE LA VIDA

LA LAMPARITA DE LA VIDA
Por Francisco Cadrazco Román
Escritor Colombiano- Región Caribe

Sorprendido de lo que le acaba de suceder al señor Buenahora, emite un suspiro largo, se sonríe y se acomoda en su silla, su esposa que se encontraba en la oficina (cocina), su cuñado Pacho estaba leyendo un Libro, sentado en un taburete que se encontraba apoyado por una madrina de un árbol de campano seco, le preguntan, ¿Que sucede Buena?, vea mis familias lo que les voy a contar no sé si lo creerán. El cuñado pacho, se limpió sus oídos y se dispuso a escuchar y captar la narración, seguro que de allí saldría un hermoso cuento Cultural Costumbrista.

Ustedes se acuerdan del edificio viejo de cuatro pisos color amarillo al lado de la Iglesia, en la entrada había un frondoso Árbol de Arizal, por allí salía la camioneta Power Wagon manejada por Caña, bueno mi persona se encontraba esperando la salida del vehículo, cuando venía pasando un señor alto de barbas copiosas que le llegaban al pecho, para mí era familiar, ya lo había visto en otra ocasión.

Volvió a suspirar Buena delante de su esposa y cuñado, no era su costumbre ni sus modales, además él se había quedado dormido un rato, siendo casi el medio día, ya que en la noche estaba pescando en las playas. No se sabía si lo que nos estaba contando le sucedió en la noche o ahora.

Ese señor de barbas se acercó a mi persona y dijo, ¿tú quieres saber de la lamparita de la Vida?, bueno en mi ignorancia sobre temas del más allá de la tierra le dije que sí, me tomó de la mano llegamos a un inmenso cuarto oscuro y contemplé esa belleza, esa paz interior, el ambiente, el olor a rosas frescas, un mundo espiritual donde reinaba la tranquilidad.

Y de inmediato pregunté que eran esas lamparitas, las habían grandes, medianas, unas que desaparecían y otras que se encendían. El señor de barbas largas con la paciencia del patriarca Job, me dijo te voy explicar paso por paso el significado de esa Bóveda entre la Vida y la muerte,  otro mundo y cada una de las lamparitas.

La curiosidad mató al gato,  Buena en un descuido del maestro comenzó a jugar con una lamparita, le pasaba los dedos y como no quemaban, hasta que el maestro lo vio y le dijo, no juegues con las lamparitas que cada una de ella representa una vida humana,  las que alumbraban bastante eran larga vida, las que alumbraban poco eran corto periodo de vida y las que se estaban apagando ya venía la muerte por ellas. Pero había otras que comenzaban a alumbrar con mucha fuerza, esas eran intermitentes al comienzo, significaban  nuevas vidas, los niños, el comienzo de un mundo individual y que al final era colectivo, llamado en la tierra Sociedad.

Este era el mundo colectivo de la vida, esta era la Sociedad, que al contrario de la nuestra funcionaba mejor por la unión de cada lamparita, sin reparos, odios y rencor, aquí había amor, felicidad, comprensión y cuando una lamparita desaparecía, otras surgían de la oscuridad y la reemplazaban.

Preguntó Buena al Maestro, cuál era su lamparita, el miró a su alrededor y señaló una lamparita muy opaca, casi apagándose, el Maestro salió a atender un llamado de la vida y la muerte y Buena aprovechó para acercase a su lamparita y verla casi agonizando, le entraron los nervios y recorrieron  de los pies al cerebro y en vez de avivar la llama de la vida, la sopló y se murió.

En ese instante llegó el Maestro y Buena no estaba, se había ido con su lamparita de vida a otra parte del Universo, se apresuró el maestro sacó una yesquera y con su don sobre natural encendió la lamparita de vida de Buena y fue cuando esa criatura humana emitió ese suspiro largo, se sonrío y se acomodó en su silla, venia de la muerte hacia la vida.

Su esposa y su cuñado Pacho se miraron, tierno cuento, hermoso relato de la lamparita entre la vida y la muerte, la inmensa bóveda celestial, donde casi nadie vuelve para contarlo, y concluyeron que a Buena le había caído muy mal la viuda de pescado con ñame harinoso que se había comido horas antes de dormirse.


martes, 1 de marzo de 2016

LA MUERTE AMARRADA A UN ÁRBOL


LA MUERTE AMARRADA A UN ÁRBOL
Por Francisco Cadrazco Díaz
Escritor Colombiano-Región Caribe


Llegó la muerte a un pueblo de la Costa Atlántica en Colombia, comenzaron a morirse las personas a cualquier edad, había una tristeza porque hasta los perros que cuidaban el pueblo de las personas extrañas del más allá, en las noches oscuras cuando la luna descansaba, se murieron, las autoridades civiles decían que ese chicharrón de la muerte  suelta no les competía a ellos, instaban al Sacerdote a que conjurara el pueblo, que le echara agua bendita a todo ser vivo.

Todos los días habían tres entierros, el médico del pueblo no sabía qué hacer, ninguno tenía un diagnostico critico de muerte, por ejemplo El Pirri se murió con una pepa de mamón atravesada en la tráquea, cuando quisieron llevarlo al puesto de salud, ya había colgado los guayos, la señora Trinitaria no estaba marchita y se murió de una sofocación corporal, se sacudía la pollera, le echaban aire con un abanico de hoja de palma y cayó desplomada en mitad de la calle y para que les cuento más hechos desechos de esas pobres personas.

El Sacerdote mando a buscar refuerzos y determinaron  amarrar a la muerte que hacia desastre en ese hermoso pueblo, el hueso duro era quien se atrevía a hacerlo. Y se acordaron de los poderes del Cura Luis, un español de aproximadamente 40 años de edad, de uno con noventa y nueve de estatura, fornido, con una nariz como la de pinocho y el cabello como puerco espín, el sabia sus secretos porque a los jóvenes del pueblo los mandaba a buscar una hoja de periódico y les soplaba en las manos y salía un billete de 0.50 centavos nuevecito, lo entregaba y se reía al verlos correr hacia la tienda más cercana a comprar galletas de panela rociada con bicarbonato.

Esa noche todos los habitantes del pueblo, los adultos salieron con antorchas a amarrar a la muerte, el cura Luis iba adelante, le seguía el monaguillo con una vasija con agua bendita, seguían los Sacerdotes y por último el pueblo y el médico.

Se la encontraron sentada bajo un palo de mango de rosas, con una totuma llena de mangos los más bonitos, un cuchillo banquero y el gancho de guayacán tirado a dos metros. El Cura Luis formó un polvorín de arena y palos viejos y le cogió el gancho a la muerte, el señor Calazan le dio dos vueltas a un bejuco de amarrar las casas de  bahareque y se la colocó en la cintura, la llevaron a la estaca y la amarraron en la centenaria bonga.

Desde ese momento y por treinta años nadie se moría, el que se estaba muriendo de hambre física era el sepulturero, no había trabajo para él, los señores se volvieron ancianos con barbas que le caían hasta el pecho, los niños se hicieron hombres y reinó la longevidad.

Después de ese prolongado tiempo las autoridades decidieron desamarrar a la muerte, pero ya el Cura Luis no estaba, en su remplazo estaba el monaguillo Mano Yeyo a quien el Cura le enseñó varios secretos entre ellos desamarrar y amarrar la muerte, lo localizaron le propusieron el negocio, veinte bultos de yuca, cien de ñame espino y cinco hectárea de tierra sembrada de arroz y aceptó soltarla.

Esperó que la luna descansara de turno nocturno y se fue a la estaca y le dijo a la muerte, yo te suelto y tu coges camino, no va a haber represalias con ninguno en este pueblo, y a mí me vienes a buscar después de los 100 años, por ahora ni se te acontezca porque si me incumples te vuelvo a amarrar por cincuenta años más, la muerte juró por la vida de ella a que se esfumaba tan pronto mano Yeyo la soltara.

Cincuenta nudos con el bejuco Martín Moreno, treinta vueltas a la derecha y treinta a la izquierda y una vuelta en cruz amarraban la muerte. Tenía mano Yeyo toda la noche para soltarla, hasta las cuatro de la mañana, antes de que cantaran los Gallos del pueblo.

La brisa venia del norte hacia el sur, Mano Yeyo se situó donde la brisa no lo fuera a llevar con la fuerza de la muerte, el mudo se oscureció, los perros aullaban, las gallinas cacareaban y los gallos cantaron hasta que el galillo les falló, todo el ganado cimarrón que estaba en la plaza cogió playón.

Desde ese momento todo volvió a la normalidad, paulatinamente se fueron muriendo los ancianos  ya habían longevos hasta de ciento veinte años, el cementerio lo pintaron de blanco y le colocaron una cruz grande para que la muerte no volviera tan seguido.

Lo que si le dijo la muerte a Mano Yeyo es que iba a buscar al Cura Luis Arocena, de que se las pagaba se las pagaba, le pregunto que para donde se había ido, pero el  salió primero del pueblo que el cura.


Ahora cuando se muere una persona en el pueblo, no viene la muerte, manda a su hijo, ella juró no volver más.

domingo, 3 de enero de 2016

TENGAN CUIDADO CON LA COMADREJA

TENGAN CUIDADO CON LA COMADREJA
Por Francisco Cadrazco Díaz

Escritor Colombiano Región Caribe.


Se secaron las playas de agua dulce del gran río que nace en el nudo de Paramillo, se cerraron los chorros por donde la corriente del río mayor fluía sus aguas e invadía territorios de su hermano menor, tiempo de verano época propicia para improvisar canchas de juegos, donde el agua un día formaba remolinos y llevaba en sus espaldas taruya y tapones criaderos de culebras y nido de las famosas hormigas viajeras llamadas candelillas o ají molido.

Allí venia la Comadreja con sus crías, cabeza levantada parada en sus dos patas, pendiente a los enemigas que viajaban en el gran tapón que se desprendió por allá por las altas cordilleras afluentes del gran río.

Al llegar el río a la curva de la boca de la metra el tapón se desvió y fue a parar a una de las doce ensenadas o playas de la gran Villa, se estacionó a dos kilómetros de distancia del puerto comercial, todos los animales abandonaron su hábitat, menos la Comadreja, esperó que David estacionara su canoa grande y pesada, que duraría allí todo el verano. Cinco meses para después ponerla en circulación comercial y cargarla con plátanos, panelas, yuca, ajonjolí, maíz y arroz, sacado de las plantaciones de rabón, la sierpe, Cecilia y Ayapel.

En tiempo de abundancia, cuando los campesinos sembraban y recogían cosechas, la depositaban debajo del techo de sus casas para esperar el tiempo de invierno, sin saber que un roedor les iba a causar daño.

Ya instalada la Comadreja debajo de la canoa de David, un animal netamente recolector, con sus garras cavó un hueco de cinco metros y conformó su madriguera, de allí salía a buscar alimento para su gran familia.

La señora Josefina, surtía su tienda todos los sábados y ya para el día lunes la veía un poco vaciada de productos, a Joche el carnicero se le perdía una pata de la vaca en un descuido, a mañe le subsionaban el cántaro de leche y la medida no daba, los pescados que asoleaban las hermanas pierris, en el patio de su casa, le faltaban cien bocachico, al sacerdote se le perdían las hostias sin consagrar, a pocho le sacaban la yuca debajo de la mata y no le dejaban huellas, al joyero se le pedían anillos, cadenas y sortijas que mandaban a arreglar.

La gente estaba muy preocupada por lo que les estaba sucediendo, el malamañoso de enriquito no estaba en el pueblo, se había ido para Venezuela, así que no había a quien echarle las culpas de todo lo que se perdía.

A los pocos meses comenzó a llover para el interior del país y el gran río se fue creciendo, lo mismo hizo el hermano menor y sus aguas se juntaron y desbordaron hacia los pueblos ribereños, la Comadreja olio en el ambiente un aire fresco y mojado y se alertó, comenzó a subir a la canoa de David, todo lo depositado en su madriguera, tanto así que la gran canoa se llenó.

La Comadreja dio órdenes a su cría y partieron sin rumbo conocido dejando una estela de desastre ambiental a su paso, parecía un huracán de invierno, en verano.

La sorpresa que se llevó el comerciante David, cuando en compañía de varios amigos y vecinos fue a desencallar su canoa y la encontraron llena de todos los elementos perdidos durante el verano en la gran Villa.

De inmediato dieron aviso a las autoridades del pueblo y a la media hora pasaron a David, sin Goliat, esposado sin su esposa para el calabozo, en espera de resolverle su situación, acusado de robo continuado, con una lista de artículos incluyendo las polleras pollerines, enaguas y morunos de las mujeres del pueblo, los investigadores del caso encontraron vestigios de una gran cantidad de animales, roedores y concluyeron la investigación, así:

Aunque no se comprueba que animal se sustrajo parte de los elementos hallados, recurrimos a la mente y concluimos que esa si puede arrear todo lo que pasa por ella, por muy grande o pesado que sea lo transportado.

Por lo anterior se le devuelve la reputación al señor David, pidiéndoles disculpas públicas por el daño causado en su moral, también se le entrega su canoa con todos los elementos encontrados en ella, dándole la oportunidad de citar al pueblo para que cada persona reconociera y recuperara sus elementos, solo falta por recoger las prendas íntimas.

La Canoa de David fue removida por el agua de la ensenada y allí en el hueco donde la comadreja vivió por espacio de cinco meses, se forma un remolino que todo el que pasa por él, se desaparece, el último en desaparecer fue el Pipe, de allí en adelante a ese enorme remolino en mitad del gran río San Jorge, hermano menor del Cauca, le llaman “El remolino de la Pipa”.

Moraleja: Tengan cuidado con las Comadrejas.


sábado, 12 de diciembre de 2015

¿QUE SE HIZO EL VENADO, EL SAÍNO Y LA GUARTINAJA?

¿QUE SE HIZO EL VENADO, EL SAÍNO Y LA GUARTINAJA?
Por Francisco Cadrazco Díaz
Escritor Colombiano – Región Caribe
  

                                 GUARTINAJA             

SAÍNO

En un lugar de nuestra geografía patria, donde abundaban los animales de montañas, se citaron: El Venado, el Saíno y la Guartinaja, trabajo que les costó llegar a ese sitio con el fin de hablar de su pasado, de su vida y la suerte que han corrido los que ya no tienen voz ni voto dentro del conglomerado de animales.

Ellos decían en su lenguaje no verbal que se están  acabando sus generaciones, que ya la Luna y el Sol no rigen su destino, el almanaque Bristol se volvió embustero, el agua no cae del cielo, sus alimentos como la yuca, el maíz y la malanga se escasean, ahora siembran es yuca amarga, los ríos, arroyos y riachuelos están secos, los cultivos de alimentos los cambiaron por unas matas que no son alimento para el cuerpo, menos para el alma, que loa humanos se trasladaron para sus coordenadas, donde hacían su vida más llevadera y para mal, las quemas son descontroladas.

Ahora no tienen donde criar a sus hijos y se han tenido que refugiar montañas arriba, allá donde el sol está más cerca, decía el Venado que en siglos atrás reinaba y caminaba con elegancia, saltaban de una ceja a otra en presencia de los campesinos, se exhibía delante de los otros animales y paseaba a su gran familia por valles y praderas, había una jerarquía dentro de los suyos y se respetaban las normas internas y externas, cada quien hacia su labor para lo cual mi Dios los trajo a este mundo llamado tierra.

El Saíno manifestaba que se están muriendo de hambre y sed, ya el humano no siembra, ya no hay abundancia, han tenido que alimentarse de la raíz de los arboles madereros para poder subsistir, vea decía, antes servíamos hasta para mascotas de la casa de los patrones, para que sus niños nos alimentaran con un biberón, dormíamos entre sus cobijas, ahora en esta época, vamos a parar a una olla hirviendo con condimentos adentro y luego cuando estamos muertos es que nos echan la yuca, el mejor alimento que teníamos.

En esos instantes, el Venado para sus dos orejas y escucha el pisar fuerte y crujir de las varusas secas, la Guartinaja le dice, no se preocupe señor, es que invité a un humano amigo de los animales y la naturaleza, es el compae Sico, el será el vocero ante el mundo de todo lo que nos está sucediendo en este planeta.

Caramba mana Guartinaja, si esta reunión era secreta, que tal que el compae ese venga con una escopeta y nos elimine a los tres, ella, la Guartinaja le contestó a el Venado, ese tipo no carga escopeta, de pronto una libreta de apuntes y un bolígrafo, el utiliza la mente y la razón. 

Vea tuve que dar varias vueltas y hacer un estudio de seguridad al sitio para no cometer errores, de pronto mano Guillo venía siguiéndome con su escopeta de dos cañones, tiro dieciséis, él sabía que a mí no me gusta que maltraten a los animales, menos los que están en vía de no existir.

Hice mi aparición en el cayo de matas donde estaban reunidos los tres animales, mi mente recordó enseguida cuando solo era un niño y me acercaba donde los mayores estaban jugando siglo, arrancón, dominó y cucurubá, uno de ellos el mas gruñón me miraba a medio lado con su ojo izquierdo y decía. Quítate de allí Cubita, ya viniste a salarme más de lo que estoy, refiriéndose a que iba perdiendo por no utilizar la inteligencia, que culpa tenía mi persona.

Fui recibido por los tres animales exóticos, no todo el mundo los conoce personalmente, me saludaron y cada uno fue exponiendo su punto de vista valido de todo lo que les está sucediendo, el que más habló fue el Venado, por ultimo manifestó que se ha quedado hasta sin cachos, para no enredarse con cualquier mata de bejuco, menos con una llamada Martina Moreno, y me recomendó no mostrarlo en fotos.

Para decirles la verdad mis queridos lectores, a esos tres animales los vi muy flacos y desnutridos, que será de sus hijos que se están muriendo de hambre, en una región tan rica como la nuestra, no hay derecho.

La Guartinaja, me miraba como ya les dije y por último se dirigió a mí persona y dijo: Vea compae Sico, yo sé que usted hace los miles de esfuerzos en sus cuentos, para librarnos de la mano depredadora de sus colegas humanos, pero a usted también lo he visto en el mercado de Sincelejo, en el restaurante de la niña Ana, pidiendo Guartinaja Guisada con arroz con coco y agua de panela con naranja agria y cubitos de hielo y lo peor del caso es que nos adoba con ají picante.

No me quedó escapatoria que cambiar la conversación y manifestarle a esos tres animales hermosos que me comprometía a divulgar su mensaje por este medio de comunicación.


¿QUE SE HIZO EL VENADO, EL SAÍNO Y LA GUARTINAJA?.

domingo, 6 de diciembre de 2015

LAS LOMBRICES GIGANTES DE “LA BOMBA” EN LA PLACITA

LAS LOMBRICES GIGANTES DE “LA BOMBA” EN LA PLACITA
Por Francisco Cadrazco Díaz
Escritor Colombiano-Región Caribe


En el centro de la placita de mi pueblo había una vieja bomba de sacar agua subsionada con una manigueta de hierro, que en una época funcionó, antes de que llegara a mí el uso y la razón, era un muro de cemento  cuadrado de unos 60x60cms, con un tubo de hierro de tres pulgadas en el centro cortado y achatado en su punta, eso conocimos los muchachos de esos hermosos años cincuenta del siglo pasado.

Esa plaza de un kilómetro cuadrado, rodeado de casas, entre ellas las de mis padres de crianza, allí jugaban los jóvenes en las tardes y los fines de semana, mi persona no participaba de esos juegos de patear balón, porque mi padre de crianza, tío y abuelo no me lo permitía, para que nadie me hiciera daño.

Allí, a las cinco de la mañana, las aves de corral, gallinas, pavos, patos, las cocadas chelecas, los gallos finos, las palomas tierreritas y las torcazas, después de tirarse del palo de totumo, se reunían a comer grillos, gusanos, lombrices, y culebrillas, una mañana entre oscuro y claro a unos treinta minutos de la salida del astro rey, en esa famosa placita del barrio el Prado, se formó tremenda jarana entre esas aves.

Sucede que la gallina jabada sacó de las profundidades de la tierra mojada después de un fuerte aguacero esa noche una lombriz, el gallo basto Augusto y el pavo, acudieron al llamado de la gallina para que le ayudaran a sacar tremenda lombriz de dos metros y una cuarta, que con ella alimentaria a sus doce polluelos de cinco días de haber salido del cascaron de calcio.

Las cocadas que siempre andas juntas y caen en manadas a pelear cualquier alimento, al notar la victoria de la gallina jabada, cayeron en gavilla y se llevaron la presa  que con tanto esfuerzo habían sacado y en un tono burlón le dijeron que siguiera sacando más lombrices.
Augusto un gallo robusto, bien alimentado, con mucha fuerza cuello en alto, de buena raza, de descendencia pastusa o boyacense  por su cuello rojo, tomó el mando de las aves y le quitaron la lombriz gigante a las cocadas que pidieron refuerzos y llegaron las Chelecas con sus ojos rojos y se formó la jarana.

Cuando se vieron apuradas porque las demás aves le exigían devolver la lombriz a la gallina jabada, salieron diciendo que solo era una chanza, una burla,  tiempo que aprovechó la lombriz y se contorsionó, encontró un hueco y en menos de un segundo estaba en el fondo del pozo de la placita, refrescándose con agua cristalina de más de un siglo atrapada en ese pozo.

Tan pronto se le enfrío el cuerpo a la lombriz comenzó a crecer a engruesar y en menos de quince minutos ya media siete  varas y media y comenzó a subir de las profundidades del pozo, abrió boca y uno por uno fue jalando a las aves y los animales que estaban protagonizando la jarana en la placita de mi pueblo.

Joche el leñador hacia su arribo en su burro blanco barriga negra, le tocaba atravesar la placita de cabo a rabo, se sorprendió al ver tanto animal reunido a esa hora y solo alcanzó a decir, que pasaría aquí, fue cuando el tigre que tenía medio cuerpo afuera y el resto lo tenía la lombriz en su vientre dijo, vea mano Joche menos mal que usted llegó, sáqueme de aquí, pero el tigre no se acordaba que él le había matado la burra mojina que Joche tenia esperando un pollinito.

Epaaa, así te quería coger mano tigre, aquí es donde me las vas a pagar, se bajó Joche del burro, cogió un cáñamo de guácimo trenzado de cinco metros y se lo amarro al medio tigre por el cuello y el resto de animales que quedaban vivos jalaron y jalaron, pero el tigre seguía en el mismo lugar, la que iba saliendo era la gran lombriz, ya llevaba medio cuerpo afuera del pozo, ya mano Joche en su mente tenia vendido el cuero del tigre, para hacer un maletín ejecutivo, o un par de Zapatos.

En esas llegó el Pavo Real, preguntando qué había pasado allí, el Conejo que estaba ansioso de participar, pero el gallo fino no lo  dejaba, le contó con lujos de detalles, lo que él a su modo vio.

Vea Mr. Pavo, lo que paso es que esa lombriz gigante salió del pozo se tragó a las aves que comían grillos y gusanos, entonces vinieron los animales a rescatarlas, pero como el tigre no es amigo de ninguno de nosotros lo elegimos para defendernos, con tan mala suerte que se descuidó cuando mano burro apareció en la escena, la lombriz gigante lo cogió por las dos patas traseras y mire por donde lo lleva.

El Pavo real se fue llenando de rabia, abrió su paragua, emitió su sonido de canto y la gran lombriz botó a todos los animales que tenía en su vientre, se encogió y desapareció en las profundidades del pozo “La Bomba” de la placita, allí se encuentra en compañía de una gran cantidad de lombrices gigantes, que en las noches salen a comer insectos, pavos, gallinas, patos, por eso es que se han desaparecido esas aves de la placita, eso le dijo el Conejo a el Pavo Real, no se sabe si él le creyó porque ese Conejo es majadero.

Allí en ese mismo sitio de la Jarana de aves y animales y a la misma hora, en otro amanecer, después de un fuerte aguacero Joche el leñador se encontró un pescado vivo, tirando sus últimos aletazos de vida, dicen que la nube se lo trago cuando bebía agua del río san Jorge y después lo tiró con la lluvia, también dicen que el Lalo, venia de pescar y se le cayó el bocachico de la ensarta que traía, eso también le dijo tío Conejo a tío Pavo Real, no se sabe si él le creyó, mi persona está seguro que todo lo contado en la bomba de la placita, en la Jarana de aves, es verdad.


Allí, en la bomba de la placita habitan las Lombrices Gigantes, porque las ilusiones y fantasías de un niño, perduran en la mente humana.